Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

En la anterior colaboración mencionamos que las asignaturas, en los nuevos programas de estudio 2022, se engloban en cuatro Campos Formativos: I. Lenguajes; II. Saberes y Pensamiento Científico; III. Ética, Naturaleza y Sociedad; IV. De lo Humano y lo Comunitario. Sin embargo, en estos Campos Formativos se seguirán enseñando las materias como Matemáticas, Español, Biología, Química, Historia y todas las demás que conocemos.

En secundaria, por ejemplo, en Ética, Naturaleza y Sociedad, se desarrollarán las clases de Formación Cívica y Ética, Geografía e Historia. Estas tres asignaturas tratarán un mismo tema, pongamos por caso, Derechos Humanos; pero cada asignatura los abordará desde el ámbito de su competencia: el docente de Formación Cívica y Ética fundamentará y propiciará un diálogo, con la comunidad educativa, sobre la razón de ser de los valores y de los Derechos Humanos, así como de la observancia de éstos para la convivencia sana y pacífica entre las personas. En Geografía, los Derechos Humanos se tratarán y ubicarán en espacios físicos donde éstos tienen lugar: en los territorios nacional, regional, estatal, local; bajando su ubicación, estudio y práctica, en la población, los barrios, las empresas, los hospitales, los centros comerciales y en la familia, entre otros espacios. Dependiendo el método que se utilice, se podrían abordar comenzando por lo cercano hacia lo lejano y viceversa. En Historia también se desarrollará clase de Derechos Humanos, pero de los tiempos en que éstos fueron tomando forma; se dialogará sobre la evolución que éstos han tenido a través de la humanidad; se estudiarán las causas de los movimientos sociales que en distintas épocas se llevaron a cabo para su conformación, hasta nuestros días.

Ahora bien, esto no es totalmente nuevo; pues, en las últimas décadas, casi todos los modelos educativos ha hecho énfasis en la transversalidad, que consiste en conectar los contenidos temáticos, no tan sólo con los ejes sociales y ambientales, sino con temas de todas las asignaturas que propician, precisamente, la relación entre ellas. Ejemplo, los valores se fundamentan, analizan, discuten, argumentan, correlacionan y se practican en actividades de todas las materias. La cuestión es que ahora se le pretende dar, a este proceso, el nombre de Campo Formativo, supuestamente, globalizando el aprendizaje y para evitar la “fragmentación del conocimiento”. Hace más de 70 años, en las escuelas normales, en Técnicas de la Enseñanza, se enseñaba el Método de la Globalización y con base en éste, los egresados hacían maravillas en el proceso enseñanza–aprendizaje, porque hacían conexiones naturales con todas las áreas y hacían un adecuado equilibrio y desarrollo de los conocimientos en los alumnos. Uno de los grandes problemas de la Secretaría de Educación, de los últimos tiempos, es no tener memoria; esto es, no evalúa, en su justa dimensión, las bondades pedagógicas que los maestros hacen en las escuelas y, por tanto, no sistematiza la información para tenerla presente en la toma de decisiones; por eso, cada seis años descubre el “hilo negro” y lo presenta como la panacea de la educación, cuando se trata de caminos ya andados. El último caso que se recuerda haber leído fue la memoria de Don Jaime Torres Bodet, quien, de manera impresa, dejó constancia de lo que se hizo en su administración; de los avances que se obtuvieron; las dificultades que se superaron; los pendientes que quedan y las sugerencias de mejora para la próxima administración. De ahí en adelante (y hoy más que nunca), las cosas se han dado entre saltos y tumbos, cuando la educación tiene la más alta importancia para contribuir al desarrollo del país.

Tal vez, hoy poner en el centro de la educación a la comunidad y su territorio pudiera ser la novedad; pero, al respecto, hay más preguntas que respuestas. Será otro tema.