Alejandro León
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-No importa la lluvia, el frío o el sol, Leslie, de tres años, acompaña en cada entrega de comida a su mamá.
La mujer, de 22 años, entregaba pedidos de UberEats caminando por las calles de Insurgentes Sur mientras empujaba una carriola en la que iba Leslie cuando sólo tenía dos años.
Ahorró dinero y, para no separarse de su pequeña, compró una bicicleta a la que adaptó una silla en la que ella viaja y una canasta donde guarda la comida que entrega.
De lunes a domingo trabaja ocho horas diarias. Lorena es mamá soltera y no tiene algún familiar que pueda cuidar de tiempo completo a Leslie, además de que desconfía en dejarla en alguna guardería.
Si llueve no se detienen, ya que en la bicicleta llevan impermeables y sombrillas.
En el carril ciclista que fue adaptado en Insurgentes, Lorena rueda a baja velocidad. Mientras Leslie, quien porta un casco con el dibujo de Blancanieves, va señalando todo lo que le asombra de la selva urbana. Los perros, los señores que venden globos, las tiendas de helados o los automóviles hacen que le avise a mamá que ha descubierto algo nuevo.
“Entregaba caminando, empujaba carriola y la mochila, igual cuando llovía, tenía su impermeable, su paragüitas, yo el mío y así andábamos, repartiendo. (Ahora) con la lluvia, igual le gusta mucho a ella andar así con la lluvia, el frío, no se me ha enfermado.
“La mayor parte de los clientes se sorprende, me dicen palabras admirables y muy pocas son las personas, sí me ha tocado, que critican de ‘¿cómo es posible que la puedas traer contigo?'”, declaró Lorena a REFORMA.