Por J. Jesús López García

 Rúa, arteria, ronda, carrera, callejón, travesía, vía, pasaje, avenida, vial, pasadizo, paseo costanilla, bulevar, rambla, corredera, son sinónimos de la palabra calle, que se utilizan según el sentido de cada oración. Este vocablo, ha sido ampliamente empleado en libros, música -particularmente en el rock-, en poesía, y en películas, entre otros. Como ejemplos basta referirnos al disco Exile on Main Street (1972), de The Rolling Stones, grupo inglés que decidió emigrar hacia Francia con el propósito de evitar los altos impuestos de su país. El vinilo es el segundo, después de Sticky Fingers (1971), el cual marcó una nueva fase en la carrera de la banda. Exile, refiere en su título, abandono de la Calle Principal, dejando constancia de su decisión de convertirse en exiliados fiscales, término que se refiere a aquellos que deciden marcharse de su lugar de residencia para no pagar sus obligaciones con la Hacienda pública.

The Boss, Bruce Springsteen (1949), haría lo propio componiendo Streets of Philadelphia, melodía ganadora de un óscar a la mejor canción original para la película Philadelphia (1993). Streets hablaba de cómo se sentía caminando por las calles de Philadelphia, en una noche obscura pensándose miserable; por su parte, el filme trata sobre el tema del sida, enfermedad identificada por primera vez en 1981 en Estados Unidos.

Los poetas Paz y Borges, escribirían sobre las rúas. Octavio Paz (1914-1998), en La calle, retrata a un hombre caminando con dificultad a través de una calle lúgubre. Octavio lleva a cabo una analogía en la cual, la arteria se trata de la vida misma, y la obscuridad como los tropiezos y obstáculos a los cuales se tiene que enfrentar para seguir avanzando: “Es una calle larga y silenciosa…Todo está oscuro y sin salida, y doy vueltas y vueltas en esquinas que dan siempre a la calle…”; Jorge Luis Borges (1899-1986), compondría Las calles, refiriéndose a las de los barrios populares de Buenos Aires: “…las calles desganadas del barrio…donde austeras casitas apenas se aventuran…las calles…”.

En novela, destacan Arthur Conan Doyle (1859-1930) y Edgar Allan Poe (1809-1849). El primero, haría famosa a Baker Street, en la cual, de manera ficticia, en el 221 B vivía Sherlock Holmes con John Watson. Aparece por primera vez, en Estudio en escarlata (1887), cuando se conocen el detective y el médico: Holmes le dice a Watson, “…Tengo echado el ojo a unas habitaciones en Baker Street…”; el segundo, describe en Los crímenes de la calle Morgue, “…EXTRAÑOS ASESINATOS. – Esta mañana, hacia las tres, los habitantes del quartier Saint-Roch fueron arrancados de su sueño por los espantosos alaridos procedentes del cuarto piso de una casa situada en la rue Morgue…”.

Como se colige, las calles han sido siempre un tema que se ha abordado desde distintas ópticas, definiendo las tramas principales donde se les ha utilizado. En Calvillo, municipio de Aguascalientes, las arterias organizan la traza primigenia del asentamiento en dirección este-oeste, y con excepción de la parte central, que tiene vías ortogonales, las demás son de formas orgánicas por su ubicación entre serranías. Las calles que definen la Plaza, integrando fincas de fábrica típica, con arquitectura reciente. La vía que lleva el nombre del núcleo, es la prolongación de la Ignacio Allende. Por el este, colinda con la zona arbolada, en donde la piedra del piso continúa visualmente con la del arroyo vehicular, y ésta con las paredes; en el oeste, resaltan casonas de recia construcción, amplios paramentos y alturas constantes, así como edificios nuevos que conservan el alineamiento, altura y relación vano-macizo en donde prevalece el segundo. Los materiales dominantes en las fachadas son la roca y los aplanados de cal. En las calles alrededor de la Plaza-Jardín, tienen el mismo tratamiento en sus edificaciones, resaltando las originales que aún conservan el esquema funcional y espacial, al contar con un patio y habitaciones en torno a él, como la que alberga la Casa de la Cultura.

Sin duda alguna, la zona central de Calvillo, conserva, en su arquitectura, un “sabor” eminentemente de guayaba.