Mauricio Angel
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- «Bendito México. Cantar acá es como morirse y llegar al cielo», dijo un conmovido Andrés Calamaro, quien durante todo su concierto de anoche se dedicó a demostrar su fascinación por el País.
Una playera de la selección tricolor le fue obsequiada por el público y de inmediato la abrazó, elogió «la verde» y la colocó sobre su piano. También levantó una Bandera mexicana y en varias ocasiones se fue al piso para besar el escenario del Pepsi Center WTC, en un show que, dijo, le obsequió recuerdos irrepetibles.
Cerca de las 20:45 horas el rockero argentino salió a escena, y si bien apenas había 4 mil personas, cifra proporcionada por los organizadores, provocaron el griterío suficiente para halagar al músico.
Su nombre fue coreado múltiples veces y eso bastó para desarmarlo y hacerle agradecer con la mano y regalar éxitos como «Tantas Veces» y «Los Aviones».
La playera de la selección mexicana la recibió en un segmento futbolero del concierto, cuando cantó el clásico «Maradona» y le dedicó al fallecido astro argentino las palabras «espérame en el cielo si es que te vas primero».
No perdió el ánimo incluso cuando mencionó que México y Argentina se enfrentarán en el Mundial de Catar este año al coincidir en el grupo.
«La tricolor, ¡qué honor! Me la voy a poner con privilegio. Muchas gracias. Somos más hermanos que nunca, vamos juntos a Arabia a jugar el mundial, a patear culos», bromeó.
El único momento cuando no le fueron celebradas en forma unánime las expresiones se dio al defender la tauromaquia, a la que se refirió como cultura.
Entre sus piezas más festejadas estuvieron «Crímenes Perfectos», «No Se Puede Vivir del Amor», «Flaca», «Paloma» y «Alta Suciedad», que fueron tan coreadas que hicieron al intérprete quitarse los lentes oscuros y llevarse la mano al corazón.
«Qué emoción estar en México. Me voy a morir con las botas puestas, pero no esta noche, en la que nos vamos con un pedazo de recuerdo que vivimos con ustedes», dijo el cantante.
Calamaro, de 60 años, se despidió varias veces y dijo estar fatigado, pero los aplausos y vítores lo hacían permanecer en el escenario hasta que llegó a «Los Chicos», canción dedicada a amigos fallecidos y en la que las pantallas las llenaron ídolos de su país, como Luis Alberto Spinetta; mexicanos como Juan Gabriel y, al final de todos, Gustavo Cerati.
Tras mostrar al líder de Soda Stereo, cantó «De Música Ligera», pero la despedida oficial de México fue al ritmo de «El Rey», que el argentino empezó y el público terminó mientras la pantalla mostraba la Bandera nacional.

¡Participa con tu opinión!