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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO: México perdió un total de 16 escalones durante el actual sexenio en el Índice de Transición Energética (ETI) realizado por el Foro Económico Mundial (WEF).

En 2018, el País ocupaba la posición 41 en la clasificación, mientras que en la edición 2024 se sitúa en el lugar 57, con un puntaje de 56.3, incluso por debajo del promedio mundial de 56.5.

El ranking anual, realizado en colaboración con Accenture, evalúa a 120 países en función del rendimiento o desempeño actual de su sistema energético y de su preparación para la transición hacia el futuro, incluyendo la adopción de fuentes de energía limpias.

En 2019, México estuvo en el sitio 52; en 2020, en el 51; en 2021, en el 44; en 2022, en el 50; y en 2023, en el 58.

En América Latina, México es superado por ocho países en la clasificación de este año: Brasil (lugar 12 en el listado global y el mejor preparado en la región), Costa Rica (posición 30 a nivel mundial), Uruguay (sitio 33), Colombia (35), Paraguay (42), El Salvador (46), Perú (47) y Panamá (51).

Brasil es una de las seis economías del G20 que figuran entre las 20 principales del Índice de Transición Energética.

«El plan a largo plazo de Brasil para la energía hidroeléctrica y los biocombustibles, junto con las iniciativas de creación de instituciones, han sido clave para atraer inversiones», destacó el WEF en el reporte Fomentando una transición energética efectiva 2024, documento adjunto al ETI.

Los países nórdicos lideran el Índice, con cinco naciones en el top 10: Suecia ocupa el primer lugar en la edición 2024, con un puntaje de 78.4, seguida de Dinamarca, Finlandia, Suiza, Francia, Noruega, Islandia, Austria, Estonia y Países Bajos.

«La velocidad y la trayectoria de la transición energética global son ahora más importantes que nunca. Es fundamental que tanto los responsables de la formulación de políticas como las empresas equilibren las tres prioridades del sistema energético: equidad, seguridad y sostenibilidad», señaló el WEF en el informe.

«También está claro que no existe una respuesta universal única para todos los países», acotó.

A pesar de que cada país ha adoptado una vía de transición energética única y de que el progreso ha sido desigual a nivel mundial, las naciones más adelantadas en esta dimensión comparten características comunes, como entornos regulatorios sólidos y propicios para impulsarla; mayor proporción de energía limpia en la combinación con combustibles; mejor intensidad y seguridad energética; entre otras.

«Las innovaciones digitales, incluida la inteligencia artificial (IA) generativa, presentan importantes oportunidades para las empresas de energía, permitiéndoles generar más de 500 mil millones de dólares en ahorros al año. Esto puede mejorar la equidad y la seguridad al permitir inversiones de capital adicionales o reducir los costos de suministro de energía.

«Sin embargo, a medida que estas tecnologías avancen, la electricidad necesaria para sus demandas computacionales aumentará y deberá gestionarse cuidadosamente mediante la adopción de modelos de IA más eficientes y fuentes de energía limpias», expuso el WEF.