Todo aquel que se diga político y se encuentre en la banca debe de ser lo suficientemente creativo para fundar u organizar algo que le reditúe algún beneficio, o por lo menos que lo saque del ostracismo, porque pasar desapercibido es algo que no va con su naturaleza. Se entiende la desesperación que deben sentir al estar fuera de todo ese mundillo, tan ruidoso como atrayente y en el que han caminado buen rato.

Con bombo y platillo se presentó en sociedad el Parlamento de Legisladores y Presidentes Municipales de Aguascalientes, en el que – presuntamente – tienen cabida todo aquel y aquella que busque cobijo, sin importar su procedencia partidista.

Lo anterior es sólo reciclar un intento de atraer reflectores, que en su momento encabezaron varios priistas y que más tarde, al no conseguir sus objetivos, liaron sus bártulos y se fueron con su cuento a otra parte, por lo que no sorprende que nuevamente se trate de formar una agrupación similar, en la que estarían quienes no se conforman con estar fuera de las grabadoras y la lente.

Esta vez encabeza el comité organizador el ex alcalde y ex diputado local de Jesús María, Gregorio Zamarripa Delgado, que mediante videoconferencia presentó el “remake”, en el que se busca atraer la atención de los que tuvieron uno de esos cargos, además pretende atraer la atención de quienes han estado en el Congreso de la Unión.

Les ofrece participar “en una tribuna pública de análisis, deliberación y propuestas de políticas públicas en beneficio de la sociedad con características de una pluralidad política y diversidad ideológica”. Considera que los que hoy calientan el pino es “un patrimonio humano experimentado y con sensibilidad social con visión y voluntad de cambio, apartidista pero no apolítica”.

Para darle más seriedad a la vieja propuesta, Zamarripa Delgado sostuvo que se trata de un parlamento “que respeta la libertad individual en ideología, creencias, pertenencia o participación política para hacer una vinculación del poder público en el aparato poder intelectual, académico y docente, donde habrá una participación activa de la sociedad civil con la existencia de una relación cordial y de un respeto con los poderes constituidos”.

Ante la orfandad política en que se encuentran sus promotores, el parlamento en ciernes ofrece participar en los asuntos de la agenda pública, donde se quiere ser consejeros obligados del Estado y puedan opinar y construir alternativas de solución ante los grandes problemas nacionales y locales”.

Ahora falta que gobernantes y políticos en activo acepten sus consejos, que nadie busca y que seguramente no necesitan.

Como corolario es importante tener presente que cada vez que se acercan unas elecciones constitucionales aparece toda clase de grupos, que de una u otra manera tratan de hacer presencia “para lo que se ofrezca”, sin embargo si es tanto su interés de servir que se acerquen a los partidos en que han militado, que tal vez ahí tengan una brocha y un bote de engrudo disponibles para que empiecen a hace talacha y con el tiempo puedan escalar a repartir volantes y participar en labores de perifoneo.

DIFÍCIL EL TRAYECTO

Los efectos de la pandemia en el gremio restaurantero no requieren de mucha ciencia para entender que tardarán en recuperarse, basta con observar cada lugar con unos cuantos clientes y cuando hay cierta demanda son obligados a ceñirse al 30% del aforo, que aún teniéndolo a diario no sería suficiente para solventar los gastos. La mirada de propietarios y trabajadores lo dice todo, ya que poco a poco languidece su fuente de ingresos. Las reuniones con motivo de los festejos navideños, en que cada año apartaban fechas las empresas, esta vez no las hubo y tampoco será en el año nuevo, lo que hará más difícil la recuperación económica. Se entiende que las autoridades de salud limiten el número de comensales, pero esto debería de ser más flexible y no con la tercera parte de la capacidad, porque es tanto como si cada establecimiento fuera una exhibición de mesas y sillas y no un lugar para atraer presencia. Lo más lamentable de todo es la pérdida de empleos ya que es materialmente imposible pagar salarios y prestaciones sin entradas, lo que debería tomar en cuenta la Federación y destinar una partida para auxiliar a estos negocios, que ofrecen un número elevado de puestos de trabajo y a los que se debe proteger.