Uriel Vélez
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Antes del mediodía, Mario Escobar, el padre de Debanhi, salió de su casa en Apodaca para reunirse con autoridades de la Fiscalía General de Justicia en el Centro regio. Fue otra jornada maratónica.
Tras permanecer más de ocho horas en el recinto localizado sobre la calle Alejandro Humboldt, salió casi al anochecer visiblemente cansado, acompañado de su esposa Dolores Bazaldúa.
En una improvisada rueda de prensa, Escobar dijo que le prometió a su hija que la encontraría y ahora que ya lo hizo, no descansará hasta saber la verdad.
«A lo mejor me notan un poco más tranquilo», expresó, «pero eso no quiere decir que no quiera saber la verdad.
«Mi hija ya no está aquí, quisiera tenerla aquí, pero no puedo tenerla. Tengo que aguantar, tope a donde tope hasta que mi conciencia pueda estar en paz porque yo le prometí buscarla y encontrarla.
«La encontré, pero ahora quiero la verdad de qué fue lo que pasó».
Aseguró que en su búsqueda para esclarecer el caso ha recibido amenazas de muerte a través de mensajes de WhatsApp.
«No tengo miedo a nada, no me importa que me sigan amenazando de muerte», señaló. «¿Quién? No sé, pero no tengo miedo.
«Gracias a Dios en la bóveda que le hice a mi hija hay tres lugares y si necesito llegar a ese lugar para encontrar la verdad voy a llegar, no me interesa».
Explicó que hará una comparación con los peritajes que hizo la Fiscalía estatal, el Gobierno federal y un equipo privado contratado por él para detectar si hay discrepancias en las averiguaciones.
Además, cuestionó que los videos de la investigación en los que aparece Debanhi antes, durante y después de la fiesta, se hayan publicado en los medios de comunicación y solicitó una investigación al respecto.
No se respetó la cadena de custodia, sostuvo, ya que esos videos estaban bajo resguardo de la Fiscalía estatal.
Aprobó la destitución de Rodolfo Salinas, Fiscal Especializado en Personas Desaparecidas, y de Javier Caballero, Fiscal Antisecuestros.

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