Lo que supone que es un tema más para ambientar la plática tiene como objetivo toral palpar la opinión de los militantes para que sean ellos, sólo ellos, sean los que definan la sucesión gubernamental. En el Partido Acción Nacional no quieren equivocarse y que suceda lo que en 2010, cuando por la imposición del Comité Ejecutivo Nacional y los pleitos internos fueron echados de Palacio de Gobierno.

En tales condiciones, de ninguna manera va a ser un día de campo, porque tratándose de un cargo de tal relevancia ninguno de los interesados puede darse el lujo de dar ni pedir cuartel. Lo que podría salvarles es que los mismos aspirantes ordenen por su cuenta una encuesta y con base en su resultado determinen si continúan o se unen a quien encabeza la competencia. Hacerlo no sería un deshonor porque sería poner por encima el interés general del propio, sin dejar de desconocer que esto es lo ideal, falta que se acojan a ello.

Conforme se acerque la fecha crecerá la lista de probables precandidatos, dos de ellos ya manifestaron abiertamente su intención de ser la o el ungido (el senador Juan Antonio Martín del Campo y la alcaldesa con licencia María Teresa Jiménez), mientras que la senadora Marta Márquez sólo observa el desarrollo de los acontecimientos. Asimismo, del mismo partido se filtró que el actual vocero del CEN, Fernando Herrera, que ha sido senador, diputado local y regidor, tiene los méritos y la capacidad suficientes para estar en las boletas. De manera imprevista reapareció Rubén Camarillo en su papel de miembro de una comisión en la Coparmex, lo que hace suponer que busca demostrar que aún conserva algo de lo que fue como senador y diputado local.

Por su parte, el actual gobernador Martín Orozco ha mantenido una actitud institucional, al no pronunciarse a favor de alguno de los mencionados o de cualquier otro compañero del partido, lo no significa que no tenga alguna predilección, pero prefiere ver desde afuera el avance de las reacciones internas y externas, toda vez que su única función es cerrar su administración con cuentas positivas, que vendría a ser su mejor aporte a quien, finalmente, busque ser el sucesor.

El fantasma de lo vivido hace once años emerge como un aviso ominoso de lo que puede ocurrir si no se ponen de acuerdo, teniéndose en cuenta que entonces no sólo se perdió el cargo de gobernador, sino alrededor de mil cargos de primer y segundo nivel, además otros cientos de puestos de trabajo de personal que estuvo bajo contrato y al cambiar la administración de partido automáticamente quedaron fuera.

Consecuentemente, no es cuestión de ver sólo su interés de ir por la gubernatura, sino velar por la estabilidad laboral de quienes están en el aparato público y que presuntamente pertenecen o simpatizan con el partido, lo cual se etiqueta desde la noche electoral y que una vez en el mando es cuestión de días, semanas o meses para que queden cesantes. De ninguna manera es algo privativo de un solo partido, sino que todos actúan de la misma manera, lo que se ha podido comprobar en los cambios que ha habido de 1998 a la fecha.

EN REVERSA

En donde las cosas son cada vez más escandalosas es en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en cada elección pierde pedazos de dignidad, llegándose al grado que el pasado 6 de junio no obtuvo un solo triunfo en los 18 distritos locales y tampoco en los 3 distritos federales, por lo que sólo alcanzó una diputación “plurinominal”, que en solitario se encargará de representar los intereses del otrora organismo aplanadora.

Aunque es muy trillado mencionarlo pero la derrota es huérfana, por lo que hoy no hay quién salga a dar la cara para explicar la catástrofe. Es innegable que la mayor responsabilidad recae en el líder nacional del partido, Alejandro Moreno, más conocido como “Alito” entre los que le hablan de tú. Por órdenes de él se quitó al comité estatal interino que empezaba a dar bueno resultados, al reunificar a la militancia de cada municipio. En su lugar designó a un delegado “especial” con funciones de presidente del CDE, que como todo fuereño llegan a dar órdenes y al desconocer la vida interna generó animadversión entre los adeptos, ya que en algunos casos líderes seccionales fueron desplazados.

A final de cuentas se reflejó en la votación más pobre de los últimos años, lo que dejó de manifiesto que aquello que mal comienza, mal acaba. Pero qué se podía esperar de “Alito” Moreno si a nivel nacional el PRI está en franco retroceso. En los comicios de 2018 obtuvo en las diputaciones federales 9.3 millones de votos y en 2021 fueron 8.4 millones, esto es, casi un millón menos, asimismo en las gubernaturas arribó en junio pasado con 12 y al concluir la elección se quedó únicamente con cuatro. Lo más lamentable es que Moreno perdió la gubernatura de Campeche, de la que aún es gobernador con licencia, además dejó ir Colima, Guerrero, Sinaloa, San Luis Potosí, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.

En estas condiciones los priistas de Aguascalientes no pueden esperar mayor cosa y menos ahora que “Alito” anunció que no renuncia, de manera que seguirá aquí su enviado, seguramente confiado en que se le permita el honor de ser el que cierre definitivamente las oficinas de López Mateos.

Mientras se llega ese día es lamentable para la militancia, misma que pese a todo continúa siendo fiel a los colores, que nadie sale a explicar qué pasó el 6 de junio y saber si el moribundo tiene alguna oportunidad.

ILUSIÓN VIVA

Mientras se tenga aliento hay esperanzas, afirman los que dicen saber mucho, por lo que en estricto apego a ello Veolia no cesa de firmar acuerdos con dependencias y organismos públicos, que la comprometen a dar un mejor servicio. Aguijonada por las reiteradas exigencias que llegado 2023 la dé de baja el Gobierno Municipal, busca demostrar eficiencia, lo que para algunos es una actitud tardía, sin embargo hay expertos que no están de acuerdo en que de un plumazo se cancele la concesión, al dejar en claro que el Ayuntamiento no tiene capacidad para asumir la atención que demanda una ciudad en constante crecimiento y por otra parte, de llegar a suceder, sería como retroceder 30 años, cuando la ciudad era casi la mitad de lo que es ahora, por lo que se le vendría un problema mayúsculo a la autoridad en turno, ya que cualquier faltante en el servicio se volverá un conflicto político. Evidentemente la firma francesa ha hecho todo lo posible por quedar mal con diversos usuarios, que no cesan de reclamar, por lo que se ha ganado el repudio social, sin embargo tendría que hacerse un análisis muy detallado de la conveniencia de renovar el contrato o abolirlo. De seguir podría incluirse en la concesión una cláusula de castigo cuando falte el agua en un hogar o una empresa, sea cual fuera el motivo, con lo que se vería obligada a tener no una ni dos, sino varias cuadrillas de trabajadores para proceder a la reparación inmediata, además de obligarla a que den una respuesta rápida a las llamadas que hacen por teléfono, porque a la fecha copiaron la misma actitud de la CFE, de dejar que repiquetee varias veces, luego lo descuelgan e inmediatamente lo vuelven a colgar, por lo que resulta imposible que los usuarios presenten una denuncia. Es mucho lo que se tiene que corregir y que se olviden del cuento que la red de agua potable y alcantarillado es obsoleta, al asegurar que tiene más de 40 años en funcionamiento, por lo que hay numerosas fugas y es lo que propicia la carencia en los domicilios. Si esto fuera cierto, han tenido 30 años para sustituir las tuberías, por lo que así como casi 300 mil personas pagan cada mes el recibo correspondiente, de la misma forma que inviertan en una mejoría hasta llegar a la excelencia. Es cierto que los mantos freáticos son cada vez más explotados, pero tiene que haber una forma de equilibrar extracción con distribución y de ser necesario se programen tandeos y con horarios diurnos, de manera que los ciudadanos puedan proveerse del elemento, acabándose con la costumbre actual de enviar un “chorrito” durante la madrugada y en ocasiones ni eso, lo que trae enfadados a quienes sufren esa situación.