Abel Vázquez Barrera
Agencia Reforma

CDMX.- Instituciones de educación superior del País colaboran en el desarrollo de una vacuna contra el Covid-19 a partir de diferentes investigaciones.

“Son cuatro vacunas basadas en distintas biomoléculas”, explica Cecilia Bañuelos, integrante del Programa Transdisciplinario en Desarrollo Científico y Tecnológico para la Sociedad del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

“Todas trabajan con componentes biológicos del virus, pero en diferentes escalas: una está a nivel proteína, otra a nivel de ADN, otra a nivel de péptidos”, añade la especialista, quien además funge como coordinadora ejecutiva y de gestión estratégica del Consorcio de Científicos Innovadores en Vacunas MX.

Vacuna recombinante
Esta iniciativa es liderada por Laura Palomares Aguilera, investigadora del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Es una vacuna basada en tecnología recombinante, que se llama virus-like particle, informa Bañuelos.

Palomares puntualiza en un video de TV UNAM que esta investigación aprovecha una plataforma de vacuna desarrollada previamente para usar otros virus como andamios.

Es decir, se coloca un fragmento de la cadena genética de Covid-19 en otro virus para estudiarlo y crear nuevas proteínas que ayuden a combatirlo.

Y añade que es una opción vacunal segura, ya que se trabaja con el código genético del virus publicado por otros especialistas, por lo que el SARS-CoV-2 no es manejado, por el momento, en el laboratorio.

Vacuna Quivax o vacuna quimérica multipeptídica 
Esta investigación, dirigida por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), se denomina Quivax por la unión de las partículas “qui” (quimera) y “vax” (de vacuna).

“La llamamos vacuna quimérica multipeptídica porque tomamos diferentes partes de las proteína ‘S’ del virus SARS-CoV-2 (llamados péptidos) y creamos una proteína sintética”, explica Juan Joel Mosqueda, responsable del Laboratorio de Inmunología y Vacunas de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ.

En palabras del especialista, esta vacuna busca incapacitar al virus al crear anticuerpos capaces de adherirse a éste e impedir que pueda infectar a las personas.

Mosqueda aclara que en esta iniciativa participan activamente alrededor de 25 estudiantes de posgrado.

Y especifica que las primeras etapas de esta investigación están siendo financiadas por UAQ, sin embargo, se requiere una inversión de 49 millones de dólares más para continuar el desarrollo de la vacuna en la etapa clínica.

Una vez concluida la investigación y que se tenga una vacuna segura, el especialista comenta que se buscará satisfacer la demanda nacional en primera instancia, y posteriormente se apoyará a los países que carezcan de una vacuna propia.

Vacuna de ADN
Esta investigación es liderada por José Manuel Aguilar Yáñez, del Tecnológico de Monterrey bajo el nombre Iniciativa Jonas Salk.

Cuenta con el apoyo de de los especialistas Julio Enrique Valencia Suárez y Alejandro Carballo Amador, ambos profesores investigadores de la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma de Baja California.

“Nuestra vacuna se basa en ADN en lugar de utilizar virus inactivado o proteínas, como las vacunas tradicionales”, explica Valencia Suárez a través de la gaceta de su casa de estudios.

“Esto permite producir la vacuna de manera más económica y rápida”.

Vacuna Avimex-IMSS
Encabezada por Bernardo Lozano-Dubernard, director de la empresa Avimex, esta iniciativa conjuga a especialistas del corporativo con pares del IMSS.

De acuerdo con Cecilia Bañuelos, también usa tecnología recombinante para crear un andamiaje que funciona en vacunas veterinarias y que son inocuas para el ser humano.

La ventaja de este sistema, precisa la también coordinadora ejecutiva y de gestión estratégica del Consorcio de Científicos Innovadores en Vacunas MX, es que ya cuenta con certificaciones y requisitos para el escalamiento industrial.

Según Bañuelos, existen otras instancias que se encuentran cooperando de forma transversal en los proyectos. Tal es el caso del Cinvestav, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Facultad de Medicina de la UNAM, la Fundación Mexicana para la Salud y el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.

Con información de Abel Vázquez