Víctor Osorio
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-México se está convirtiendo cada vez más en un país de destino para muchos solicitantes de asilo de países de América Latina y el Caribe, y no cuenta con una vía complementaria específica basada en el empleo para darles respuesta, señala un informe de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Instituto de Políticas Migratorias (MPI, por sus siglas en inglés).
Las oportunidades para avanzar en la materia, indica, pueden estar en futuras reformas a la visas de trabajo.
La Tarjeta de Visitante Trabajador Fronterizo, agrega, habilita actualmente ciudadanos de Guatemala y Belice para laborar en Chiapas, Campeche, Tabasco y Quintana Roo, siempre que presenten un pasaporte o documento de viaje válido y una oferta de empleo de una entidad registrada formalmente ante el Instituto Nacional de Migración (INM).
Otorga múltiples entradas y es válida para un año.
“Es posible que existan oportunidades de crecimiento si la tarjeta se ampliara para ponerla a disposición de hondureños y salvadoreños, algo que el Presidente de México ha propuesto en el pasado, y si las restricciones geográficas se relajaran para permitir el empleo de estos trabajadores en regiones con mayor demanda de mano de obra”, señala el informe.
ACNUR y sus socios, indica, podrían desempeñar ayudar a los solicitantes de asilo y refugiados a conectarse con los empleadores, aprovechando las redes establecidas con el sector privado a través del programa de reubicación de la Agencia.
Advierte, sin embargo, que se han retrasado medidas necesarias para la aplicación de disposiciones de la legislación vigente que podrían facilitar el acceso de los refugiados al empleo.
“Si bien la Ley de Migración de 2011 incluye disposiciones para un sistema de puntos que ofrecería a los migrantes laborales temporales un camino acelerado hacia la residencia permanente, el Gobierno aún tiene que introducir las regulaciones para implementar dicho sistema”, apunta.