Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Para 2023, Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), paraestatal encargada de distribuir fármacos y vacunas en el Centro del País, ampliaría su reparto de insumos de salud a por lo menos cinco puntos estratégicos, señaló Óscar Lozano Carrillo, Rector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco.
Un equipo multidisciplinario de la Universidad fue el encargado de diseñar la estrategia para implementar un Centro Nacional de Distribución de Medicamentos que incluye la planeación integral de seis ejes: infraestructura; estructura administrativa; logística; comunicación; automatización y jurídico.
El proyecto contempla además mejorar la coordinación en el sistema operativo de instituciones de salud como el IMSS, ISSSTE, Insabi, entidades estatales de salud, entre otras.
El reto es eficientar la distribución y control de cerca de 3 mil millones de piezas que se reparten a las más de 25 mil unidades médicas a lo largo y ancho del País.
En sexenios pasados se desmanteló la red de distribución y almacenaje con que contaba el sector salud y se subrogó el servicio a particulares.
Ahora, a la par de los ajustes en la compra y distribución de medicinas, se pretende crear de nuevo esta infraestructura a cargo del sector salud.
El Rector adelantó que aunque no son aún definitivas, se analizan sedes en Mérida, Yucatán; Querétaro; Hidalgo; y otras en la zona norte, en entidades como Durango o Sonora; para sumarse al centro operativo ubicado en Cuautitlán, Estado de México, y a las oficinas centrales de la CDMX.
«Son cuatro o cinco (puntos de distribución). Todavía se están viendo espacios. Se acaba de ir a ver unos terrenos en Mérida. (Actualmente) se tienen convenios con diferentes empresas en las cuales se sigue aprovechando el sistema que había antes, que es un sistema de apoyo en almacenes privados», aclaró en entrevista.
La UAM diseñó el proceso de reestructuración, incluido un manual de organización específico que describe tareas y puestos específicos, así como un documento de planeación estratégica.
A más de un año de que el equipo comenzó a trabajar en ello, Lozano Carrillo estima que a la fecha se ha avanzado en más de 60 por ciento.
Resaltó que por un plan de esta magnitud, empresas se hubieran tardado al menos dos años y generado un costo multianual de entre 20 y 10 millones de pesos, mientras que la UAM colabora con recursos propios, cuyos gastos, aseveró, no superaron los 4 millones.
«Éste es uno de los proyectos que quizá no es tan sonado como los otros que tiene esta gestión del Presidente, como son Dos Bocas, Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Ángeles, pero yo creo que éste está a ese nivel o más. Es un monstruo, es un gigante», agregó.
Aunque consideró que un centro nacional es necesario, explicó que la planeación era necesaria para robustecer la estructura de una entidad que había sido «prácticamente olvidada».
«Lo que falta sólo es la implementación. O sea, lo más difícil era el diseño. El diseño ya está, ya están los modelos de arquitectura, ya está el modelo jurídico de acompañamiento, ya fue aprobada por la Función Pública, ya sólo recibe el presupuesto».
«Ya se ha empezado a trabajar con el número de plazas, etcétera. 2022 será un año de puro desarrollo, yo pienso que en 2022 ya estaría casi completándose para que en 2023 esté operando», añadió.

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