Yanireth Israde
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Un video del artista Pepx Romero, quien besa y lame esculturas prehispánicas en el Museo Nacional de Antropología (MNA) como parte de un performance, obligó al INAH a revisar sus mecanismos de seguridad «para determinar cuándo fue realizada la grabación, si hubo contacto directo con las piezas y determinar las acciones a seguir», informó la dependencia.
La acción de Romero, concebida como una protesta contra las recurrentes subastas de patrimonio arqueológico mexicano en Francia y que se realizó de manera clandestina en el recinto museístico más importante del País, fue compartida ayer en la cuenta de Instagram @Obrasdeartecomentadas.
Su difusión provocó un alud de críticas, pues mientras los visitantes son obligados a mantener distancia frente a las antiguas obras, el artista pudo acceder a ellas sin restricción.
También surgieron interrogantes por el daño que pudiera causar al patrimonio.
«Se está revisando cada mecanismo de seguridad para determinar si en efecto hubo contacto con las piezas o no, puesto que se aprecia en algunas tomas el contacto con vitrinas, lo que se determinará de manera precisa», indicó el INAH.
El video, a decir del propio Romero, se presentó el pasado 2 de abril en el Festival Ceremonia del Parque Bicentenario, donde el artista desplegó también una pancarta de 30 metros realizada en acrílico sobre yute que enlistaba el patrimonio prehispánico vendido en París desde 2019, en subastas que ha condenado el Gobierno Mexicano.
Pero el acercamiento a las piezas en el MNA, entre ellas la representación de Xochipilli, ocurrió antes, indicó sin precisar fechas.
«La idea era mostrar al público esta situación, hacer una denuncia pública y exhibir el discurso de oprobio que se genera desde el primer mundo hacia nuestro País», explicó en entrevista.
Se trató, dijo, de una acción que caricaturizaba la avidez de Francia por el antiguo arte de México.
«Por ejemplo, en mi vestimenta se ve claramente que utilizo una camiseta de la casa de moda francesa Chanel, al igual que unos anteojos de la marca Yves Saint Laurent -no son reales-, y es una vestimenta (en la que subyace el discurso) de la exotización que desde estas mecas del oprobio y del lujo se tiene hacia nuestro País y hacia nuestra riqueza cultural», añadió.
Mientras besaba las obras expuestas en el MNA se escuchaba un audio con las siguientes palabras: «Las piezas fueron arrebatadas y ahora pasaron a ser objetos de decoración».
La acción preformática forma parte de un proyecto artístico más amplio, denominado Mexique, que arrancó en 2019 y que lo ha llevado a recintos como el Palais de Tokio, en París, donde Romero también mostró una manta de 30 metros a modo de protesta.
«El performance es un arte que genera reflexión a través de la disrupción de los parámetros, de lo que se considera correcto, y esta disrupción permite generar diálogos entre los espectadores y entre las personas que, en este caso, tal vez no pudieron presenciar la acción en vivo, pero que les está llegando de distintas maneras.
«Lo importante aquí es utilizar esta situación para hablar de lo que sucede con nuestro patrimonio», instó el artista.
Al proyecto Mexique le falta un espacio expositivo para mostrarse en su totalidad, pues incluye diversas obras, aclaró el artista, quien hasta la noche de ayer no había tenido comunicación con las autoridades de cultura.
«He mostrado este proyecto desde el 2019 en distintos espacios, en distintas formas y en distintos formatos, pero no en un conglomerado total».

‘LA SALIVA NO DAÑA’
Romero aseguró a REFORMA que la saliva no provoca daños en el material pétreo de las esculturas prehispánicas.
«Hay distintas posturas dentro de la conservación de piezas prehispánicas y del arte en general, entre estas las que utilizan saliva para limpiar ciertas obras, porque las enzimas que contiene no dañan la pieza», refirió.
Su performance en el MNA, que incluyó besos a las obras prehispánicas, así como algunas vitrinas, tuvo la asesoría de especialistas en restauración, aseguró.

¡Participa con tu opinión!