En toda sociedad hay asuntos subrepticios que forman parte del día a día que perjudican derechos laborales, humanos y económicos y con impacto directo en la familia, sin embargo poco se habla de ello porque los directamente relacionados tienen temor de alzar la voz, de exigir una respuesta contundente, al suponer que podrían perder lo que en estos momentos tienen.

La pandemia que mantiene atrapado al país ha dejado observar el mundo de sol y sombra en que se desempeña el trabajo del sector salud. Se alababa la entrega sin límites de médicos, enfermeras, camilleros y empleados auxiliares, convertidos en un auténtico ejército de héroes ya que están al pie del cañón a sabiendas que en algún momento pueden ser infectados, por lo que sólo les queda encomendarse al santo de su devoción para no ingresar a las estadísticas.

Entre ese personal una parte no es de base, o sea es suplente, que labora bajo contrato por algunos días para cubrir faltas, permisos, vacaciones e incapacidades y en esta condición hay varios que tienen años, siempre con esperanza que en algún momento les den el empleo de planta.

Lo grave de la situación es que en estos momentos, si alguno de los suplentes resulta sospechoso de contagio por el coronavirus automáticamente es colocado en cuarentena durante 14 días, pagándolo sólo los días que faltaban para cumplir su contrato, por lo que si finalmente se determina que ha contraído la enfermedad debe recibir el tratamiento en el hospital y luego llevar a cabo el proceso de recuperación en su hogar, lapso en que queda totalmente desamparado económicamente hablando.

Una costumbre muy arraigada en los tres niveles de gobierno es tener a una parte de la plantilla como sustituta, que pueden trabajar casi todo el año pero no tiene acceso a vacaciones, aguinaldo ni bonos, únicamente a su sueldo, por lo mismo tampoco hacen derechos de antigüedad y tampoco están inscritos en Infonavit o Fovissste. Es un grupo inexistente para las instituciones de salud y de apoyo obrero y por si fuera poco en cualquier momento pueden quedar cesantes con el simple hecho que ya no se les de contratos.

Lo contrario sucede en el sector privado, donde hay una extrema vigilancia de todos los organismos oficiales, por lo que si detectan que tiene un trabajador sin haberlo dado de alta en el Seguro Social y que no esté inscrito en el Infonavit de inmediato vienen los requerimientos y las multas. Bajo ninguna circunstancia se le permite a los patrones tener alguien como empleado emergente, porque así trabaje un solo día debe darlo de alta en el IMSS, con lo que automáticamente existe una relación obrero-patronal.

Con precisión se desconoce cuántos empleados públicos están en esa condición, pero tan sólo en el Ayuntamiento de Aguascalientes cada tres años causan baja entre 300 y 500 trabajadores, y de esta manera el nuevo titular tiene espacios para atender los compromisos de campaña, de los cuales al final del trienio unos cuantos obtienen la base.

Hace falta que los gobiernos sean congruentes entre lo que dicen y hacen y lo que exigen, que así como aprietan a los patrones lo hagan en las propias dependencias, ante todo que se otorgue la base a quienes hoy están en la primera línea de los servicios de salud, expuestos a ser contaminados.

CON ARGUMENTOS

Predicar en el santuario la solidaridad no es bastante, hay que llevarlo a la práctica y es justamente lo que hace la Iglesia Católica de Aguascalientes en esta etapa, al anunciar que el personal que trabaja en los templos y oficinas conservará su empleo.

Lo anterior no será fácil ya que prácticamente todos los oficios y servicios están suspendidos por la cuarentena decretada por las autoridades del sector salud, por lo que no hay ingresos, sin embargo el obispo José María de la Torre Martín, en una carta pastoral, pidió mostrar “un compromiso de hermandad y solidaridad humana el mantener los empleos de las personas que laboran en nuestros Templos y oficinas” y ante todo dar prioridad “a que estos trabajadores no pierdan su justa remuneración”.

En todo caso, en aquellos casos que sea necesario “platiquemos cada quien con su propio personal para llegar a acuerdos mutuos” y si hay alguna duda la consulten con el padre Juan Antonio Lira.

De esta manera la Iglesia da el ejemplo, al evitar recurrir a que se viven momentos difíciles para llevar a cabo despidos, anteponiendo que así como empleador pasa tragos amargos más lo están quienes dependen de él, que sólo tienen como amparo su trabajo y de cuyo ingreso depende el sostenimiento de la familia.

Además de lo anterior, el pastor determinó que se dispensa el 10% de la cooperación diocesana a partir de marzo y hasta que concluya el primer mes después de que comience a celebrarse el culto público, es decir el 10% de cooperación se volverá a entregar a la Economía Diocesana a partir del segundo mes posterior a la reanudación de las actividades ordinarias, aunque los informes siempre ha de presentarse.

El diezmo 2020 que se reciba en las parroquias durante todo el año, se quedará como apoyo de la parroquia y se autoriza el uso del fondo de construcciones de las parroquias para hacer frente a las necesidades propias de cada parroquia.

En lo referente a las cuotas personales e institucionales de la Casa Sacerdotal se cancelan desde el mes de marzo y se reactivan hasta que la contingencia lo permita, sin que tengan que abonar los meses suspendidos, de igual manera el período de entrega de las cuotas personales e institucionales de FASA.(Fraternal Ayuda Sacerdotal de Aguascalientes) se amplían hasta el mes de septiembre y los casos particulares serán atendidos personalmente por el director de FASA..

En relación con lo anterior De la Torre Martín pide a los clérigos que “vivamos un sentido de fraternidad sacerdotal, cada Decanato, como familia que somos hay que apoyarnos, los hermanos siempre se ayudan. Será un gesto hermoso y maravilloso que cada sacerdote done, libremente, parte de su mesada, para apoyar a otros sacerdotes. Y es un deber de justicia de las parroquias que tengan más posibilidades sean solidarias con otras”.

También reitera que “tengamos sensibilidad ante los estragos económicos vividos en las familias, evitemos realizar acciones y gastos innecesarios que puedan dar un mensaje equivocado” y recuerda que la Economía Diocesana está trabajando en la elaboración de un plan extraordinario de contingencia para cubrir las necesidades de la Diócesis.

 AVES DE RAPIÑA

Era materialmente imposible que faltaran a la cita, porque si algo tienen es que “huelen” la necesidad, de ahí que brotan como hongos los ofrecimientos de préstamos “fáciles”. Las redes y diversos medios están invadidas de los carroñeros que ponen a disposición de los urgidos de dinero de la cantidad “que usted necesite”, sin aval y sin consultar el buró de crédito, además de abonos fáciles. Es demasiada filantropía para que sea verdad, por lo que instituciones públicas y privadas piden que antes de solicitar y firmar el préstamo se debe reflexionar sobre las condiciones que se imponen, ya que puede llevar a la pérdida del negocio, de los vehículos y hasta de la casa. Es regla general que nadie es tan generoso como para prestar dinero a cambio de nada, por lo tanto, como todo negocio, busca que le deje una ganancia y que en este caso sea mayor a lo convenido por organismos dedicados a estos menesteres, exigiendo una garantía para recuperar el crédito y que si no se paga en el tiempo convenido se perderá. Basta recordar el caso de una casa de préstamos que hacía firmar al interesado un documento por el período establecido para el pago y si el cliente pretendía pagar por adelantado el total de cualquier manera debía hacerlo por el tiempo previsto, algo que ciertamente estaba en el contrato pero con las famosas letras chiquitas. Por lo tanto hay que tener “Mucho ojo”, comercial de la televisión que en el siglo pasado invitaba a estar muy atento para no ser víctima.