Gustavo García Olguin 
Agencia Reforma

CDMX.- La renuncia de la responsable del programa, acusaciones de favorecer a quienes no están en la primera línea de atención, reclamos de médicos privados por su exclusión y una queja de “vacunación clandestina” ante la Secretaría de la Función Pública, marcan la primera fase de vacunación contra Covid-19.

Por si fuera poco, la farmacéutica Pfizer anunció que por cuestiones de producción retrasará por lo menos tres semanas las entregas de vacuna comprometidas.

Para hoy está previsto que llegue al País un lote de 219 mil vacunas, y no las 435 mil que estaban previstas originalmente. El siguiente envío llegará hasta el 15 de febrero lo que provocará un ajuste en el plan de vacunación.

“Desde que tuvimos conocimiento de esta reducción hemos estado trabajando en adaptar el plan de distribución, en esas reuniones nos ha acompañado el Presidente, pero el programa sigue”, dijo el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

En ese contexto, la ex jefa del plan de vacunación, Miriam Esther Veras, negó que su salida tenga que ver con alguna diferencia sobre el plan de vacunación.

“Tengo problemas de salud que quiero atender. Es cuestión de modificar mi estilo de vida; me pidieron que hiciera ejercicio, que comiera bien y me quitara el estrés”, aseguró la doctora.

La Secretaría de la Función Pública dio trámite a una denuncia sobre una presunta “vacunación clandestina” de personal de la Cancillería, lo que fue rechazado por la dependencia.