Rebeca Aguilera/El Heraldo

La fila en esta ocasión no fue la excepción, mucho esperaron algunos por disfrutar de su banda favorita Panteón Rococó fundados en 1995. El recinto que los recibió se vistió de porras cantando “oe, oe, oe, oe, Panteón, Panteón”, mientras esperaban su aparición.
A las 20:00 horas, la banda local La Santísima Voladora se encargó de abrir el show, con tremenda energía, saludando a toda la gente y haciendo mención de todos los municipios del interior del estado.
Hugo Argüelles, con su obra teatral “El cocodrilo solitario del panteón rococó”, inspiró a la banda para la selección del nombre y hoy por hoy son una de las más exitosas de México, con su fusión de rock, ska, hasta punk, y mezclar salsa, mariachi, reggae y música folclórica mexicana en un sonido poderoso, enérgico e incitante.
La noche rockera fue un deleite para todos los que acudieron a la convocatoria. Sin embargo, esto no fue así al principio, ya que tardaron más de una hora en arrancar y el público, incluso, comenzó a gritar al grupo por su considerable retardo; hubo una pancarta al frente que decía “que comiencen las hostilidades”, parte de la letra de Hostilidades del álbum de 2012 “Ni carne ni pescado”.
La alerta de que estuvieron cerca de ver al artista fueron unos globos gigantes con el logotipo de San Marcos. En esta ocasión, para cuando salieron a rebotar sobre la gente, realmente ya rebasaba la hora.
Por fin aparecieron, un minuto antes de las 22:00 horas, pero para los fanáticos la desesperación terminó y, en cambio, comenzaron a gritar, cantar todas las canciones, bailar, brincar e hicieron, en medida de lo posible por el espacio, el típico «slam».
Los genuinos fanáticos terminaron felices de disfrutar a sus artistas, que en previa conferencia de prensa relataron que vienen sorpresas muy grandes para discos de otros colegas.

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