Por J. Jesús López García

 Para trasladarse a Palo Alto, cabecera municipal de El Llano, Aguascalientes, a partir del tercer anillo de circunvalación por el este, se dirige uno a la salida hacia Ojuelos, Jalisco. Infinidad de comercios a ambos lados de la carretera, así como avenidas perpendiculares que conectan a ésta con grandes fraccionamientos, tal los casos de José Guadalupe Peralta Gámez, Ojo de Agua Las Palmitas, Santa Clara y Norias del Paso Hondo, entre cimas y simas, pues se atraviesan los lomeríos que delimitan por esta parte a la ciudad aguascalentense.

Dos opciones para llegar son: la primera es la tradicional. En el entronque con el Instituto Tecnológico El Llano, se dirige uno, a través del puente vehicular, hasta llegar a Palo Alto en línea recta; la segunda, es en la conexión con El Retoño virando hacia el norte. Esta ruta presenta unas vistas espectaculares a todo lo largo de ella hasta arribar a Palo Alto. Si bien se comenta que El Llano, es completamente plano, al menos en esta zona lo contradice, pues los lomeríos existentes, además de presentar un paisaje repleto de vegetación, la topografía es en su mayoría accidentada. Con ascensos y descensos, la espesura se exuberante, con huizaches, nopaleras, álamos, pirules y múltiples arbustos.

En todo el trayecto, los asentamientos y viviendas, son múltiples. De la ruta desprendida de la carretera principal, hay una desviación hacia San Gerónimo a cuatro kilómetros y Sandovales a siete, desde este punto, hay poblaciones intermedias como El Maguey y Las Marías. Una vez que se deja atrás a Sandovales, el terreno empieza a ser completamente uniforme y plano, lo que permitió que se instalara en grandes superficies el Parque Fotovoltaico Solem que irrumpe con los paneles solares las perspectivas naturales, casi primitivas, de esta zona de suelo agreste con tonos de tierra ocres y marrones, de colores cálidos.

A pesar de su aridez, el territorio ofrece vastas superficies llenas de hermosas vistas hacia el intenso cielo azul y los extraordinarios atardeceres, lo que ha permitido que múltiples familias hayan decidido asentarse en esta zona, como aquellos que habitan las Quintas Diamante. A poca distancia, El Copetillo, y pasando éste, el camino hacia Santa Rosa. Llama poderosamente la atención, que a causa de que en toda esta comarca no cruza algún arroyo o río, está “infestado” de bordos de temporal para captar agua de lluvia con el propósito de regar las áreas de cultivo. Conforme se acerca uno a Palo Alto, la carretera se encuentra bordeada de verdor por los cientos de árboles de diferentes especies, así como la percepción al fondo, de los imponentes cerros que delimitan los estados de Aguascalientes y Jalisco.

La vía transitada se enlaza con la referida primera opción –Aguascalientes 43-, para arribar a Palo Alto. El acceso está lleno de servicios, lo que hace medio siglo ello era inimaginable; hay bancos del Bienestar y Banorte, así como la reciente Central de Autobuses de Palo Alto. Un letrero grande multicolor con el nombre de la cabecera municipal, da la bienvenida por el Boulevard Miguel Ángel Barberena Vega, principal arteria y columna vertebral, con importante infraestructura, así como múltiples comercios que abastecen a la localidad. Vía con cuatro carriles, dos con flujo continuo, y dos laterales para la conexión con los inmuebles, sin obstruir el tránsito vehicular. Al centro un camellón divisorio, con palmeras y arbustos. En el corazón fundacional, se encuentran dos fincas de relevancia preponderante: la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz y la Presidencia Municipal de El Llano.

En tiempos recientes, se han llevado acciones que colocan a Palo Alto, como un lugar actual y moderno, acorde con los tiempos vividos, así lo constatan, sobre el boulevard en comento, el Lienzo Charro y la calle peatonal 20 de noviembre paralela a la parroquia y a la Presidencia, perpendicular al Boulevard.  Sin duda alguna, Palo Alto es una joya arquitectónica y urbana, digna de nuestro patrimonio aguascalentense, que requiere se le conozca y reconozca como tal. Solo basta visitarlo para dar fe de lo que se ha relatado.