Jorge Ricardo
Agencia Reforma

NEXTLALPAN, Edomex.-En el centro de San Miguel Xaltocan, a un kilómetro y medio del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) -que el Presidente Andrés Manuel López Obrador espera inaugurar el 21 de marzo-, las obras de mejoramiento urbano prometidas por la expropiación de terrenos y por las afectaciones de la nueva terminal aérea están abandonadas desde finales octubre.
En la plaza principal, junto a la iglesia, están abandonados los cimientos de jardineras, kioscos, fuentes, canchas deportivas, las paredes de un museo comunitario y de un centro de salud, así como los restos de una escuela demolida y que no se ha terminado de reconstruir, obras en las que la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedatu) prometió invertir 160 millones de pesos en la primera etapa, según el comunicado 296 publicado en julio de 2020.
Los pobladores aseguran que el Gobierno federal incumplió en la entrega prometida para agosto y luego para noviembre, pues la empresa Buma S.A. de C.V. se negó a pagar 3 millones 307 mil 337 pesos por materiales y mano de obra de unos 60 obreros, por lo que dejó botados los trabajos.
Según los trabajadores, ya les anunciaron que la empresa Darian S.A. de C.V. suplirá a la anterior; sin embargo, aseguran, ya avisó que no liquidará el adeudo en materiales, renta de equipo y mano de obra y menos del salario de los vecinos que día y noche montan guardia para que no se roben el cemento. Tampoco la Sedatu se quiere hacer cargo, por lo que las obras siguen detenidas en lo que los vigilantes calculan un 60 por ciento de avance.
«La situación es que la empresa Buma no sé si se fue con el dinero, pero desde julio comenzó a pagar incompletos los trabajos: si nos debían 50 mil, nos daban 20 o 15 y después ya nada. Por eso decidimos parar la obra y al final Buma se fue, y la Sedatu no se quiere hacer cargo», dijo Alejandro Sánchez García, uno de los trabajadores que aún montan guardia.
«Yo creo que el Presidente Obrador no está enterado, porque si supiera no estarían haciendo las pendejadas estos güeyes de la Sedatu. No, si supiera ya lo hubiera hasta corrido», agregó el hombre.
En la relación de adeudos que muestran los empleados, hay pagos pendientes desde antes de septiembre a destajistas y proveedores, a una empresa concretera y de equipo y herramienta. Los vecinos y trabajadores recuerdan que desde julio del año pasado hubo paros por falta de pagos, pero siempre, dicen, se logró destrabar la obra que, aunque la Sedatu prometió iniciar en septiembre de 2020, arrancó hasta enero pasado.
En la plaza principal sólo se ven zanjas, cimientos y polvo, incluso el armado de varillas y madera con la que se iba a colar el kiosco, pero que hoy está inservible por tantos días al sol. Detrás de la iglesia están sólo las paredes del centro de salud, también detenido.
En julio de 2020, la Sedatu, que dirige Román Meyer, anunció varias obras para Xaltocan, el poblado más cercano a las nuevas pistas: rehabilitación de la plaza pública y vialidades cercanas, un mercado, la reubicación de la primaria Cuauhtémoc, un centro de desarrollo comunitario, un nuevo edificio para la escuela secundaria y un jardín de niños, la demolición y construcción de un nuevo centro de salud y la rehabilitación del templo de San Miguel. Salvo un puente hacia la cabecera municipal, sobre las vías del tren y la conexión a las nuevas pistas, nada de lo prometido se ha cumplido.
Los trabajadores que siguen en las obras abandonadas, Alejandro Sánchez, Armando Paredes y Agustín Sánchez, aseguran que el director del Programa de Microrregiones de la Sedatu, Juan José de León, y el subsecretario de la Sedatu, Daniel Fajardo, iban casi a diario a supervisar las obras, pero que desde que se suspendieron los trabajos ya no les contestan las llamadas.
En Santa Inés, otro poblado de Nextlalpan, a unos 15 minutos, la construcción del mercado que lleva las paredes y una estructura de acero también está detenida pues estaba a cargo de Buma. «Ya van cumplir un año y ni para cuándo», dijo un trabajador de la carnicería El Triunfo.
Los vecinos ven con recelo el avance del otro lado del alambrado, en las pistas del nuevo aeropuerto y en la carretera hacia el Circuito Exterior Mexiquense, y planean que si no les pagan y cumplen con las obras prometidas, van a tratar de impedir la inauguración del AIFA que está a cargo del Ejército.
«Ya lo hicimos una vez», dijo Mauro Palma, uno de los comuneros que el año pasado se metieron a las obras del aeropuerto, hasta que la Sedatu arrancó las obras prometidas.

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