Édgar Contreras
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El primero de julio, justo el día en que arrancó el Apertura 2022, Dani Alves fue tendencia en Twitter al sonar para Pumas.
En un principio, parecía más el clásico humo de cada mercado de fichajes, más porque se trata del capitán de la Selección de Brasil y del jugador más ganador en la historia del futbol, con 43 títulos.
La noticia la ventiló UOL Esporte unas horas después de que el lateral derecho, de 39 años, finiquitara su relación con el Barcelona. «Aprovecho para vender mi pescadito (negocio) ya que estoy muy viejo y desprestigiado en el mercado», publicó en Instagram.
Miguel Herrera se tomó muy en serio ese post, porque descartó un presunto interés de Tigres al decir que era un fichaje más mediático que útil en la cancha.
«¡El pin? güey maneja el tiempo ahora!», respondió el brasileño, quien dejó muy claro que estaba al pendiente del futbol mexicano.
Pumas ya había entusiasmado lo suficiente a su afición con incorporaciones como la del mundialista argentino Eduardo Salvio o la del goleador Gustavo del Prete, pero lo de Alves era de otra dimensión, como lo fueron las llegadas de Ronaldinho al Querétaro o aquellos fichajes de Iván Zamorano y Claudio López al América, Emilio Butragueño al Celaya o Bernd Schuster a los propios auriazules.
Se multiplicaron entonces las versiones, incluidas aquellas de que le ofrecieron un catálogo de residencias y chofer particular. Hasta el prestigiado diario argentino Olé le entró al fervor, al publicar que el brasileño ganaría 3 millones de dólares anuales, otros medios incluso aseguraron que el patrocinador del uniforme de Pumas aportaría para la llegada del brasileño.
Alves defendió a su mujer de los ataques de la opinión pública (porque supuestamente ella interfería con la decisión), antes de portar un sombrero de charro y cantar «El Rey», acompañado de mariachis, mensaje inequívoco de que en La Cantera saldría humo blanco.