Sergio Alonso Méndez

La Noticia:

La popularidad del presidente de Brasil alcanza mínimos cuando el país bate récord de muertes diarias por Covid-19… (elpais.com).

Comentario:

Todos sabemos de alguna persona que dice que el coronavirus no existe, o como mínimo, que todos están exagerando con las medidas de restricción domiciliaria. Eso está bien, toda persona tiene derecho a opinar… y a tomar sus propios riesgos. Excepto cuando esa persona es presidente de un país con 210 millones de habitantes y, según cifras oficiales, dicho país cuenta con 177,000 casos de coronavirus y con 12,400 muertes por el virus. Estamos hablando de Jair Bolsonaro, un presidente acorralado entre el virus, la potencial crisis económica que se avecina y una investigación de corrupción.

Un reporte del Economista británico (The Economist) hizo una encuesta entre ciudadanos de diez países para medir si el índice de aprobación a su presidente ha mejorado con el manejo de la crisis por el coronavirus. La teoría dice que ante una amenaza externa la gente se reagrupa alrededor de su líder. Con sus excepciones, claro está, como en el caso de Brasil. El cambio en el índice de aprobación de Bolsonaro fue de -10%. Esto lo coloca en niveles de reprobación, pues antes de la crisis su aprobación andaba alrededor del 50%. El peor de los diez presidentes evaluados. Por cierto, López Obrador salió con un modesto +4%, muy cerca de Trump que obtuvo +3%. El mejor evaluado en esta encuesta fue el presidente australiano que obtuvo un +29%.

¿Por qué Bolsonaro salió tan mal? Una encuesta diferente en Brasil mostró que el 67% de las personas están a favor de un confinamiento generalizado. Bolsonaro está claramente en contra debido a que, desde su perspectiva, toda la gente debe salir ya a trabajar. Ha expresado que siente mucho las muertes, pero que no puede hacer nada, aunque su segundo nombre sea “Mesías.” Ha decretado que los gimnasios, peluquerías y salones de belleza son negocios indispensables y que deberían reabrir. Si por él fuera, ningún negocio hubiera cerrado. Apenas hace una semana se le vio disfrutando una moto acuática y a regañadientes canceló una barbacoa multitudinaria.

Así que la cuarentena en Brasil es más obra de los gobernadores de los estados que de Bolsonaro. El de Sao Paulo, Joao Doria, declaró que no permitirá que los gimnasios abran sus puertas. Doria suele criticar con dureza al presidente porque “promueve acciones irresponsables todas las semanas además de presionar a los gobernadores colocándolos como enemigos del pueblo.” Y “En Brasil luchamos contra dos virus: coronavirus y Bolsonaro.”

Tampoco critiquemos tan duro a Bolsonaro. Parece que le preocupa sinceramente que la recesión económica que se viene pueda golpear muy fuerte a Brasil. El Real está devaluado y el desempleo por las nubes. La clásica elección entre dos males: virus o recesión. Ojalá hubiera una respuesta correcta y la aplicaran todos los líderes del mundo. Mientras observamos cómo les va a los países que se están abriendo, quedémonos en casa.

Sergio Alonso Méndez posee un doctorado en Negocios Internacionales por parte de la Universidad de Texas

salonsomendez@gmail.com