Frida Andrade
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Mientras en Estados Unidos existe una política para fortalecer a su industria, en México no hay un plan al respecto, por lo que corre peligro de quedar desfazado del desarrollo de la región de Norteamérica, alertó experto.
En enero pasado, por ejemplo, la vicepresidenta Kamala Harris anunció un proyecto para incentivar la instalación de cargadores para vehículos eléctricos, con el fin de lograr el objetivo del Presidente Joe Biden, de construir una red nacional de 500 mil cargadores.
Además, Estados Unidos cuenta con el decreto ‘Buy American’, una iniciativa que busca impulsar la compra de productos estadounidenses que parte de la visión de que el futuro de ese país sea hecho en su territorio y por sus propios trabajadores.
Otra forma de fortalecer a su industria es el incentivo de hasta 12 mil 500 dólares que quiere otorgar en la compra de vehículos eléctricos que hayan sido ensamblados en EU.
De igual forma, en el país vecino se declaró a las cadenas de valor como estratégicas, con lo que se ve una necesidad de reintegrar cadenas productivas en ese país más que estar enviando empresas a otros lugares del mundo.
Lo que quieren es tener más compañías, sobre todo en la industria de las manufacturas, destacó José Luis de la Cruz, director general del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC).
El Gobierno de Biden impulsa sectores estratégicos como el automotriz, tecnología, construcción y energético.
En cambio, en México el nearshoring fue promovido a raíz de la pandemia y obedeció a decisiones de las empresas, no a un impulso gubernamental, refirió.
Comentó que el impulso al nearshoring, que ocurre cuando una empresa transfiere parte de su producción a terceros que aunque están en otros países se encuentran en destinos cercanos y usos horarios semejantes, obedece a una forma de solucionar la ruptura en las cadenas de valor.
«Son acciones individuales que no necesariamente configuran una política encaminada a ello, es decir, una política tiene la intención, los recursos, los esquemas, las estrategias para que ello ocurra y no tanto dejarlo al libre albedrío de lo que ocurra en cada una de las empresas», expuso.
Destacó que el desarrollo industrial en México muchas veces no está relacionado entre sí.
Ante estas diferencias México perdería sincronía con los cambios que va a haber en la industria a nivel de América del Norte, sobre todo en temas de manufactura y de procesos tecnológicos, alertó De la Cruz.
Añadió que las Pymes mexicanas tendrían más dificultad para aprovechar el mercado que se genera con el T-MEC, pues se les complica elevar su productividad y competitividad, comentó.

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«En México hay elementos aislados. Hay una intención de fortalecer el sector energético, pero no con la misma profundidad, hay una banca de desarrollo, pero que todavía funciona como banca de segundo piso, es decir, en realidad más que otorgar créditos de forma directa lo que hace es dar garantías y esto es positivo, pero insuficiente», destacó.

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