Mircea Mazilu

En el artículo de hoy repasaremos la biografía de un hombre que ha provocado mucho eco en las noticias internacionales de las últimas semanas, causando que el mundo esté atento a cada una de sus decisiones. Se trata de uno de los personajes más poderosos y temidos del presente, un personaje que ha sido capaz por sí solo de cambiar la historia y el orden mundial actual. Se trata de Vladímir Putin, el mandatario ruso que el pasado 24 de febrero ordenó la invasión de sus tropas al territorio ucraniano, violando la soberanía de su país vecino y ganándose la enemistad de prácticamente todo el mundo, una enemistad que podría costar muy cara a la población rusa.
Vladímir Vladímirovich Putin nació en la ciudad de Leningrado, hoy San Petersburgo, el 7 de octubre de 1952. Su padre, Vladímir Spiridonovich Putin (1911-1999), trabajador de fábrica y oficial de la Marina Soviética, participó en la defensa de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial, en la cual quedó discapacitado. Su madre, María Ivanovna Putina (1911-1998), también trabajadora de fábrica, casi murió de hambre durante este conflicto. Putin tuvo dos hermanos mayores, Viktor y Albert, que fallecieron antes de que él naciera. Asimismo, es importante destacar que, durante su infancia, el que años más tarde se convertiría en presidente de Rusia y su familia vivieron en un apartamento junto a otras dos familias.
Putin se graduó en derecho por la Universidad Estatal de Leningrado en 1975, mismo año que se adhirió al Comité de Seguridad del Estado (KGB), donde se convertiría en espía de Estado; en 1984 asistió al Instituto de Inteligencia “Bandera Roja”, donde estudió inglés y alemán; un año después se desplazó a Dresde, Alemania, para llevar a cabo servicios de contrainteligencia, vigilando la lealtad de los servidores del Estado soviético instalados en la RDA; en 1990, fue elegido decano para asuntos internacionales de la Universidad Estatal de Leningrado, donde continuó realizando trabajos de espionaje, inspeccionando a los alumnos.
Empezó su carrera política en el ayuntamiento de San Petersburgo, donde fue jefe de relaciones exteriores y alcalde; en 1996 se trasladó a Moscú para trabajar en el Kremlin; un año más tarde, fue nombrado administrador jefe adjunto de la “ciudad fortificada” más importante de Rusia; en 1998 se convirtió en jefe de FSB (Servicio Federal de Seguridad), la cual es sucesora de la KGB; y en 1999 ascendió a Secretario del Consejo de Seguridad Ruso.
En agosto de 1999, Putin fue nombrado primer ministro y a finales de aquel año se convirtió en presidente interino tras la renuncia del hasta entonces presidente de Rusia, Boris Yeltsin; en las elecciones presidenciales de 2000, Vladímir Putin resultó electo nuevo presidente de Rusia.
Desde entonces continuó ganando todas las elecciones para gobernar Rusia hasta la actualidad, a excepción del período 2008-2012, cuando el país fue liderado por Dimitri Medvédev, quien nombró a Putin como primer ministro; en 2012, este último ganó su tercer mandato para la presidencia de la Federación Rusa para los siguientes 6 años; y en 2018, el cuarto. En 2021 firmó una ley que le permitiría gobernar la nación en dos mandatos de 6 años más, lo que quiere decir que podría estar al mando hasta 2036.
A lo largo de sus años como mandatario de Rusia, Putin consiguió aumentar el PIB del país y disminuir la pobreza, lo que, junto a su ideología nacionalista y la defensa de los intereses nacionales de Rusia a nivel internacional, le ha permitido ganarse la popularidad y el apoyo de la mayoría de la población rusa.
Sin embargo, esta popularidad y apoyo han sido aprovechados por el líder ruso para afianzar su poder, lo que, a su vez, lo llevaría a ejercer un gobierno autoritario, caracterizado por la restricción y represión de derechos humanos y libertades civiles, al mismo tiempo que por la eliminación de su camino de adversarios y críticos, mediante la utilización de técnicas como el envenenamiento o el encarcelamiento.
Su popularidad, poder y autoritarismo se han reflejado también en su política exterior, la cual se ha caracterizado por acciones bélicas, como las de Georgia, Chechenia, Siria y Ucrania; así como anexiones a Rusia de territorios pertenecientes a países soberanos, como el de Crimea; y apoyos militares a grupos separatistas pro-rusos, como fue el caso de Donbás. Asimismo, se le ha acusado de intromisión en la política de otros países, como pasó con las elecciones de Estados Unidos en 2016, entre varias acciones más que lo han convertido en uno de los personajes más llamativos del momento.

Mircea.mazilu@hotmail.com

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