Hablar del Hospital Miguel Hidalgo de inmediato se asocia a las distintas etapas que ha vivido Aguascalientes, desde la época revolucionaria hasta el presente Es una institución que ha evolucionado hasta alcanzar el nivel actual de atención, lo que permite que sea uno de los mejores del país.

Por lo anterior, se entiende el rechazo del gobernador Martín Orozco de no entregarlo al Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), que desde que se creó este organismo ha buscado que se le transfiera, pero el Hidalgo es, por decirlo de alguna manera, la estrella de la red hospitalaria de la entidad y que inclusive da servicio a municipios aledaños pertenecientes a Zacatecas y Jalisco.

El mandatario ha señalado en varias entrevistas que en su administración no aceptará la cesión, por lo que al menos de aquí a octubre del año próximo seguirá siendo parte de la atención que se proporciona a los aguascalentenses, por lo que si más adelante hay un cambio de opinión, que de eso responda ante la sociedad quien lo lleve a cabo.

Orozco Sandoval considera que sería interesante que la Federación hiciera un estudio en cada entidad y vea cómo se ha procedido durante la emergencia sanitaria, consiguiéndose encontrar que entre más se centralicen los servicios menos calidad van a tener, lo que se constata “con números fríos y tristes, porque va a haber muchos muertos o contagios, pero también la rapidez, la calidad y atención en el sector salud del estado”.

Es una situación que han podido constatar habitantes de aquí y de la región, al recibir en los hospitales estatales servicios acordes a lo que demandan, con personal altamente capacitado y que en la rama médica realiza cirugías de altísimo riesgo con éxito, lo que es reflejo de la preparación que ha tenido y de la constante enseñanza en que participa.

También refirió que a nivel local no se puede hablar mal del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), toda vez que durante la pandemia ha habido una buena coordinación, pero en otras áreas como educación, salud y otros servicios, “mientras más centralizados estén, la calidad va a la baja”.

Lo contrario sucede en el Hospital Hidalgo, al que calificó de “chulada” y de ser un “súper hospital” gracias a la calidad de sus servicios, por consiguiente dejó en claro que “hasta que me vaya no le voy a entregar nada, si ese es el objetivo”.

Asimismo, subrayó que para atender el caso de la pandemia, Aguascalientes ha invertido recursos por casi 700 millones de pesos y en materia de salud general continuarán las inversiones, por ejemplo se aplicarán 80 millones de pesos para concluir un edificio de enseñanza de especialidades en el mismo Hospital Hidalgo, al que concurren médicos de todo el país, lo que permite que esté catalogado como uno de los tres o cuatro mejores nosocomios del país.

Otro aspecto a resaltar es que aquí no hay niños con cáncer que fallezcan por falta de atención, en cambio el Insabi no ha podido dar una respuesta satisfactoria a los padres de familia que reclaman los fármacos que requieren sus hijos, lo que patentiza que fue una buena decisión no haber adherido el estado al citado Instituto Nacional de Salud para el Bienestar.

“Quienes acuden al HH saben que encontrarán una respuesta a sus necesidades de salud y que el personal hace el máximo esfuerzo por atender todo tipo de enfermedades, por lo que es preferible que siga bajo la potestad del Gobierno Estatal”, precisó.

CIUDAD ALTERNA

Desde mediados de los años 90 del siglo pasado se habló de evitar un crecimiento desmesurado de la ciudad de Aguascalientes, con lo se evitarían los problemas que enfrentan Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y Puebla, para ello se planteó crear una ciudad alterna al norte del estado, proponiéndose que fuera entre los municipios de Pabellón y de Arteaga y Rincón de Romos, pero a nivel estatal y federal se desoyó la voz de los expertos, por lo que aquello que se vaticinaba entonces hoy ya se vive, con una mancha urbana que ya invadió territorio de Jesús María y San Francisco de los Romo.

Hubo varias investigaciones que se presentaron en distintos foros locales y nacionales y quien más impulsó ese propósito fue Óscar López Velarde Vega, creador de la carrera de urbanismo en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, considerado uno de los más estudiosos sobre el tema. Como funcionario estatal y federal y en su calidad de senador buscó infructuosamente una respuesta concreta, ya que lo único que se les ocurría a los responsables de dar su aprobación era que no había recursos para llevar a cabo el programa, no obstante que la propuesta era hacerla en uno o más sexenios, porque, ciertamente, había que tener el soporte financiero y crear la infraestructura, lo que podía hacerse gradualmente, pero ni siquiera se hizo el intento.

Lo señalado viene a comentario por el planteamiento que hizo el político y ambientalista Gabriel Quadri de la Torre, al proponer que Aguascalientes cambie el modelo de desarrollo urbano para “no alentar una ciudad extensa, dispersa y de baja densidad poblacional, lo cual contradice toda lógica de sustentabilidad”.

Durante la conferencia que dictó, como inicio de los foros ciudadanos “El Futuro lo Hacemos Hoy” que organiza el senador Juan Antonio Martín del Campo, Quadri de la Torre consideró que los próximos gobiernos Estatal y Municipal deben enfocar sus esfuerzos hacia una nueva política urbana para promover la densificación, la verticalidad, la vivienda en zonas centrales, el reciclaje y la recuperación de predios baldíos y abandonados, así como un transporte público eficiente de calidad.

Según el disertante “no existe desarrollo económico en Aguascalientes si no hay un desarrollo sustentable”, por lo que se necesita construir una agenda que garantice una política publica y los cambios institucionales y legales, además se requiere la participación decidida de la sociedad en materia de agua, atracción de inversión privada y las alianzas público-privada para mejorar la infraestructura de abastecimiento de agua, el tratamiento y reúso del vital líquido dirigido a los sectores industrial y agropecuario.

Por su parte, en un trabajo que presentó hace varios años, titulado El Futuro de la Legislación Urbana en las Entidades Federativas de México, López Velarde Vega subrayó que “la clave para reducir la pobreza, promover el desarrollo sustentable y aumentar la calidad de vida de la población es una buena gestión urbana. Para lograrlo se requiere de un gobierno que en todos sus niveles tome sus decisiones oportuna y adecuadamente; la efectiva descentralización y el fortalecimiento de las autoridades locales, ante todo las municipales, así como la participación social. Con lo anterior se pretende evitar que las autoridades sólo observen los problemas sin buscar soluciones”.

EL MERCADO CHICO

Hace 64 años, la tarde-noche del 3 de julio, se registró una tormenta de tal magnitud que destruyó el Mercado “Isidro Calera”, conocido popularmente como el Mercado Chico (en alusión a que era más pequeño que el Mercado Terán) y acabó con parte del drenaje de la avenida Adolfo López Mateos. Al día siguiente fue una auténtico ir y venir de cientos de personas que se acercaban a ver los daños causados por el meteoro, principalmente los puestos que había entre las calles Jesús Díaz de León y José María Chávez y que el agua se encargó de echar abajo, inclusive las losetas que cubrían el arroyo y al mismo tiempo servían de piso al mercado fueron fragmentadas. Varias viviendas resultaron semidestruidas, principalmente en los barrios de Granaditas y La Purísima y una parte de las fincas que había sobre la avenida López Mateos. De lo vivido aquel año de 1957 sólo queda una placa que se ubica en la parte superior de una agencia de bicicletas, aledaña a la tienda El Puente, porque aún cuando se reconstruyó el mercadito en la esquina de Galeana y Rayón (donde actualmente está el ISSSSPEA y unos departamentos), las y los compradores ya no concurrieron y al poco tiempo fue cerrado.