En los últimos días, parece que todo gira en torno al Covid-19; sin embargo, habrá que dejar a un lado la nostalgia y las preocupaciones, para abordar algunos otros temas que también son relevantes para el mundo. Resulta ser, que hace unos días, el senador Bernie Sanders decidió declinar a su candidatura presidencial, siendo esta noticia algo impactante para todos los que llevamos admirando la perseverancia que desde hace unos años ha marcado la carrera del experimentado legislador.
A sus 78 años, se puede decir que cuenta con una trayectoria bastante interesante, ya que en sus inicios perdió dolorosamente algunas elecciones y posteriormente logró romper las barreras del bipartidismo norteamericano para demostrar su potencial que lo orilló a formar parte de la corriente demócrata. Desde el año 2007 es senador por Vermont y prácticamente toda su actuación ha tenido enfoques socialdemócratas, aunque quizá sus posturas se encuentran cargadas más hacia un enfoque socialista; basta con recordar sus discursos en los que juzga los beneficios fiscales a las grandes empresas o sus propuestas sobre un nuevo sistema de salud.
Finalmente, recordemos que este proceso interno significaba su segundo intento presidencial, tras sufrir una derrota por parte de Hillary Clinton hace unos años; sin embargo, el senador Sanders logró lo que parecía imposible, consolidar y aumentar su principal base votante con jóvenes y grupos vulnerables. Siendo que sus principales discursos de campaña presidencial eran basados en alcanzar la igualdad de cuatro pilares; la justicia ambiental, la justicia económica, la justicia racial y la justicia social.
Tras el retiro de su campaña, los principales analistas políticos norteamericanos han reconocido la genialidad de un hombre que sacrificó su aspiración personal de llegar a ser presidente, para negociar y plantear sobre la mesa algunas de sus ideas y proyectos. De manera que, el propio discurso del hoy virtual candidato Joe Biden, recopila algunas ideas interesantes de Sanders tales como: la importancia de renegociar las deudas y créditos estudiantiles, la implementación de una nueva reforma de distribución y generación de riquezas, así como la propuesta de un nuevo sistema de salud que permita abarcar una mayor gama de especialidades y la necesidad de replantear la política migratoria.

Ahora, gracias a esa capacidad política de comprender que el bienestar colectivo va mucho más allá de un capricho personal, los demócratas hoy comienzan a barajear fuertes posibilidades para enfrentar y derrotar al Presidente Trump. Lo anterior, se fortalece ya que Joe Biden ha recibido en las últimas horas el apoyo de la senadora Elizabeth Warren, lo que ha levantado toda clase de rumores sobre su posible candidatura como vicepresidenta; específicamente, tras la incorporación de algunos de los planes de la senadora en la campaña de Biden que implican exigir combatir los efectos de la pandemia de COVID-19 que arrastrarán la economía del mundo, así como el planteamiento de un nuevo sistema de protección contra las bancarrotas.
El fascinante mundo de las elecciones norteamericanas pone en evidencia la calidad de su clase política y debería de incentivar a los políticos de nuestro país. De manera que todos puedan entender que la verdadera política no se trata de enaltecer la satisfacción personal y la obsesión del poder, sino que se trata de construir un mejor mañana para todos.

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