José Luis Quintanar Stephano

En estos últimos meses parece que ha detonado desde el punto de vista mediático el uso o implicaciones de la Inteligencia Artificial, y sobre todo, la sensación de incertidumbre y temor ante aquello que no alcanzamos a comprender o que nos resulta desconocido.

De acuerdo al diccionario, la inteligencia se define como la “facultad de la mente que permite aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad”. Así, Inteligencia Artificial podría definirse como la creación de instrumentos que conjugan instrucciones para resolver problemas específicos, ya sea para aprender y/o tomar decisiones semejantes a las capacidades humanas.

Dentro de las principales aplicaciones de la Inteligencia Artificial se encuentran en la educación, mostrando las carreras de mayor impacto y necesidad social, el aprendizaje personalizado, el acceso a bancos de información, escolarización a distancia, por mencionar algunas. Hay un caso de aplicación reciente llamado chatGPT; el cual es capaz de redactar y/o corregir un texto desde algo breve como un resumen o tan extenso como una tesis, inclusive en distintos idiomas. A nivel comercial, se puede pronosticar tendencia de ventas, ubicación de lugares estratégicos para sitios comerciales, publicidad de productos, perfiles de empresas, oportunidades de mercado, disposición laboral, etc. En cuanto a la asistencia virtual personal, de acuerdo a nuestras tendencias de búsqueda, nos sugiere productos de venta, restaurantes, hoteles, servicios, espectáculos y preferencias musicales, entre muchos otros. Ahora, en relación a lo climático, el pronóstico del tiempo incluyendo el comportamiento de huracanes, la detección de zonas deforestadas, el ahorro de energía en casas inteligentes, movimientos de bancos de especies acuáticas, progresión de deshielos, por mencionar algunos. En las aplicaciones agrícolas se puede mencionar el uso de sistemas de mayor rendimiento alimentario, la identificación de plagas, las disposiciones hídricas, los mejores periodos y tipos de cultivo, los usos más frecuentes de fertilizantes, insecticidas, herbicidas, etc. Por la parte de salud, formular preguntas para establecer síntomas que llevan al diagnóstico de alguna enfermedad, la recolección de datos para identificar patrones genéticos y por tanto la predicción de algún posible desarrollo patológico, la identificación automática de tipos celulares normales o asociado a un evento oncológico, patrones de relación entre causa y enfermedad, aplicaciones farmacológicas, interpretaciones en imagenología y otro gran sinnúmero de aplicaciones. Por otra parte, la aplicación en logística y transporte como por ejemplo en las rutas viales menos transitadas, la ubicación de destinos finales, los accesos más rápidos y de menos riesgo, priorización de escalas o tipo de transporte, por mencionar algunas.

A lo largo de nuestra historia hemos tenido experiencias semejantes a la actual en cuanto al uso de neotecnologías y estará en nuestras manos el cómo las utilicemos, como el caso de la aplicación de la energía atómica, ya sea para la creación de la bomba atómica para la destrucción masiva o bien para la producción de energía eléctrica.

Si finalmente una máquina o instrumento puede superarnos en inteligencia, significa que no fuimos lo suficientemente inteligentes como para controlar lo que fuimos capaces de crear.