Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

(Nota: Esta película se exhibe en cartelera comercial y se incluye en este espacio por su naturaleza analítica y observadora del fenómeno cinematográfico, pero es responsabilidad del espectador si decide asistir a una sala cinematográfica ante la contingencia sanitaria que impera).

Con la ventaja que dan los años tanto de experiencia personal como de carrera en el cine el muy experimentado cineasta inglés Kenneth Branagh decide voltear a su propio pasado después de honrar extensamente a William Shakespeare en la pantalla grande y adentrarse en el mundo de Agatha Christie para crear una rica y emotiva estampa sobre su pasado en la Irlanda de finales de los 60 con esta producción que evoca mediante una exquisita fotografía monocromática a cargo de Haris Zambarloukos y la contundente música de Van Morrison, quien a la par de Bruce Springsteen como trovadores de su cultura y sociedad, complementa mediante sus canciones la narrativa que Branagh hila primorosamente.

El pequeño Buddy (Jude Hill) es un niño de nueve años, soñador, que juega en las calles con un palo y la tapa de un tacho de basura, que simulan una espada y un escudo, con sus amigos y su prima adolescente hasta que una manifestación de protestantes intenta destruir los hogares de católicos de un barrio obrero, situación que deviene en un agrio enfrentamiento con la policía. Ante la violencia imperante en la calle, su madre (Caitriona Balfe) acude al auxilio de su pequeño para llevarlo de nuevo a la casa en medio del caos de piedras y bombas molotov que caen y estallan, de los que se protege y resguarda a su hijo con la tapa del basurero que el mocoso utilizaba en su juego, ahora sí transformada realmente en escudo como un símbolo de la fantasía idílica que se transforma en pesadilla, situación que los rostros de los actores ejemplifican a la perfección, una alegoría de la pérdida de la inocencia, de una temprana introducción en un conflicto permanente con treguas más o menos breves seguidas de estallidos sociales. Mientras la tensión en el barrio y en toda la ciudad aumenta y las organizaciones radicales protestantes abogan por llevar el conflicto a las calles, la familia de Buddy se ahoga en sus deudas impositivas con el fisco de la corona británica, por lo que el padre (Jamie Dornan) debe ir y venir de Londres para ganarse el pan, pasando semanas sin visitar a su adorada familia. Entre la desesperación de su madre ante los problemas financieros y la ausencia de su marido y la distancia con su padre, Buddy pasa mucho tiempo con sus abuelos, interpretados por Ciarán Hinds y Judy Dench, una pareja de ancianos que aún se ama, que ayuda al joven con las matemáticas y siempre tiene un consejo para su nieto preferido. La enfermedad pulmonar de su abuelo, producto de su labor como minero en el pasado, y la aparición de un nuevo líder que busca cobrar impuestos para la organización terrorista protestante de Irlanda del Norte empeoran una situación ya de por sí inestable mientras el pequeño Buddy se mete en problemas con su prima, generándole grandes disgustos a su atribulada madre.

Branagh hace colisionar este mundo idílico de Buddy en un barrio obrero habitado por católicos y protestantes, donde los inocentes juegos de guerra en las calles abren paso a una batalla campal que deviene en barricadas improvisadas por los vecinos en conjunto con el ejército para impedir que los manifestantes protestantes regresen a atacar las casas de los católicos y de sus cómplices. Por otra parte y a la par de esta trama, el film también trabaja sobre la cuestión de la inmigración irlandesa, obligada a partir de su tierra debido a la violencia y la desocupación. De esta forma el padre de Buddy debe viajar constantemente a Londres para ganar el sustento, lo mismo que su progenitor, que una vez partió de Belfast para trabajar en las minas de carbón y ahora debe lidiar con los problemas pulmonares heredados de su insalubre labor. El film también hace hincapié en las injustas cargas impositivas de la corona inglesa sobre los irlandeses, que terminan siempre en deudas impagables con el fisco.

Jude Hill ofrece una actuación fenomenal como un niño que descubre el mundo, que disfruta de su niñez a la vez que ve con sorpresa cómo todo cambia mientras que Judy Dench y Ciarán Hinds brillan como los abuelos del pequeño y Catriona Balfe como su madre. Jamie Dornan, con un papel un poco más modesto como el padre, también realiza una gran labor al igual que Colin Morgan como el villano de la organización protestante de Irlanda del Norte que se enfrenta a la cálida familia. «Belfast» es una canción y una oda a una Irlanda dividida teológicamente pero unida por algo que sin importar etnias o creencias deja de valer: la familia.

Coreo: corte-yqueda@hotmail.com

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