Para el día de hoy, en punto de las trece horas, conoceremos la minuta de la Junta de Gobierno del Banco Central de México, mediante la cual dan a conocer el anuncio de sus decisiones en cuanto a política monetaria. Para esta ocasión, al igual que las ultimas nueve sesiones, se espera una baja de 50 puntos base de la tasa de referencia, para posicionarla en un valor de 4.5 por ciento, el nivel más bajo de los últimos años.

Durante todo el año, hemos observado, por razones evidentes, una constante actividad por parte del Banco de México. Sin duda, debe ser considerado como uno de los años con mayor actividad y movimiento desde los tiempos de la burbuja hipotecaria en Estados Unidos. Indaguemos por parte.

Comenzamos el año, con una brújula económica sin rumbo y tasas de crecimiento decrecientes, al punto de estar a nada de llegar a tenerlas negativas. Ante esto, la institución liderada por el Doctor Díaz de León, era acusada de ser muy cautelosa con el manejo de su principal herramienta convencional de política monetaria.

Para estas fechas, teníamos una tasa objetivo de 7.25 por ciento. Observábamos mínimos decrecimientos de la tasa de referencia, lo que no ayudaba a ser el motor necesario para despertar a la economía nacional. Si bien es cierto, que existían disminuciones; parecía que no a la par de la necesidad de la moribunda producción del país. La inflación se encontraba en 3.24 por cierto, según datos del INEGI. Había margen de maniobra.

Con el pasar de los meses y como si no se tuvieran suficientes problemas, al menos en nuestro país, se suscitó el comienzo de la propagación del virus SARS-CoV-2, lo que nos orilló a caer en una recesión inducida. Esto, obligó a la mayoría de los ciudadanos, del comercio, de la producción, de la prestación de servicios a mantenerse en casa y privarlos de sus lucrativas actividades diarias.

Esto trajo consigo una estrepitosa caída en la oferta y la demanda, lo que hundió, aún más, a la economía nacional y pulverizó el alza generalizada de los precios. Este fue el punto de inflexión y donde el banco central sacó sus mejores herramientas de política monetaria convencional para mitigar el impacto del necesario freno de la economía y el nulo apoyo por parte del cuestionado gobierno federal.

Se ejecutaron acciones desde un incremento de la liquidez en los mercados de dinero durante los horarios de operación. Esto buscaba estimular el flujo de recursos y evitar presiones sobre la tasa de fondeo interbancario a un día; hasta la liberación de recursos asociados al Depósito de Regulación Monetaria, lo que ocasionaba que las instituciones crediticias, liberaran recursos de seguridad ante el banco central y cuente con mayor capacidad para el otorgamiento de créditos a las micro, pequeñas y medianas empresas y las personas físicas.

Ambos apoyos, considerados de gran empuje en el corto plazo, justo lo que la economía de nuestro país, más necesita. Con esto se buscaba inundar el mercado con recursos, para lograr abatir la desaceleración económica. La tasa de referencia se disminuyó de forma mucho más acelerada.

Para lo que resta del año, seguramente seguiremos observando decisiones como la que fue tomada el día de hoy. A pesar de que la producción del país, esperemos, continúe su lento ascenso, las expectativas de inflación continuarán ancladas, permitiéndola estar dentro de los rangos permitidos por el banco central. Para el mes de julio, se presentó una inflación interanual acelerada, que la situó como la más elevada en los últimos cinco meses, pero aún dentro de los terrenos manejables (3.62%). Probablemente cerremos con una tasa objetivo rondando el cuatro por cierto.

Nos encontramos viviendo uno de los años mas complejos de las últimas décadas. El liderazgo mostrado por el Banco Central, sin duda colaboró a que las condiciones no fueran peores, de lo que ya de por si son.

OVERTIME

Los últimos datos arrojados por la Organización Mundial de la Salud, muestra cómo los países con mayor número de muertos a causa del virus COVID-19 son: Estados Unidos, México, Brasil y Reino Unido. ¿Será casualidad que ninguno de los jefes de Estado de esos países, da, o dio en su momento, la respectiva seriedad al tema?

Al parecer nos encontramos cerca de una posible vacuna para eliminar al virus, estupendo; sin embargo, la reflexión sobre las similitudes de los presidentes, no deja de ser sumamente interesante.

 @GmrMunoz