En un anuncio reciente, el Banco de México comunicó que sus tasas de interés de referencia sufrirán un aumento de 75 puntos básicos, llevando la misma a un 7,75%. Lo que resulta en la cuarta subida de tipos que se registra este 2022.

Las subidas se tasas de interés dispuestas por el Banxico no son una sorpresa teniendo en cuenta el contexto, no solo local, sino también global. Cabe recordar que recientemente la Reserva Federal de los Estados Unidos, encargada de establecer la política monetaria del país del norte, también ha optado por una agresiva suba de tasas.

Este instrumento financiero es utilizado por los países ante situaciones de alta inflación, tal como vemos en México y el resto del Mundo. Su objetivo principal es reducir la cantidad de dinero en circulación encareciendo los créditos, para, de alguna manera, “enfriar la economía” y disminuir la presión sobre la demanda que aumenta los precios.

Para el sector bancario, esta noticia fue tomada como algo positivo, ya que ahora puede “cobrar” un mayor precio por sus servicios. En este sentido, la firma Moody`s Investors Service aseguró que la política monetaria más estricta favorece a la rentabilidad de los bancos, debido a que su conjunto de depósitos mantendrá bajos los costos de financiamiento, mientras que el alza en la tasa permitirá una mayor ganancia y, por lo tanto, márgenes más altos.

¿Cómo afecta esta medida a los ciudadanos?

Un aumento en las tasas de interés que cobran los bancos tiene efectos sobre la población, tanto de forma inmediata como a mediano plazo.

En primer lugar, esto representará, como hemos comentado, una financiación más cara, tanto para ciudadanos como para empresas. Es decir que, si deseamos obtener un crédito, ya sea de modo tradicional o a través de préstamos en línea, para gastos como renovaciones de hogar o adquisición de un vehículo, vamos a acabar pagando un monto mayor que hace algunos días.

Por otro lado, si la política monetaria cumple con el objetivo esperado, algo que veremos de aquí a algunos meses, sería una desaceleración en la inflación. Con la reducción del dinero en circulación en nuestra economía, se estaría reduciendo la demanda de productos y, por lo tanto, una bajada paulatina de los precios.

Ahora bien, el contexto global actual ciertamente no ayuda a poder realizar un análisis económico fiable. La inflación mundial, la guerra entre Rusia y Ucrania y la volatilidad de los mercados financieros, son solo algunos de los factores que están influyendo fuertemente en que los países estén sufriendo una recesión económica generalizada. Y, claro está, México no es la excepción.