Bancos

Por J. Jesús López García

En el mundo Antiguo, la Antigüedad Occidental, el ámbito grecolatino, las funciones bancarias era una prerrogativa de los templos, donde era prohibido tocar el oro dejado en prenda, situación que cambió en la Edad Media, como da cuenta entre muchos ejemplos el Poema del Mío Cid donde se comenta sobre los préstamos hechos al Campeador por parte de los prestamistas Raquel y Vidas para llevar a cabo su parte en la gesta de hacer la guerra en favor del Rey Alfonso VI. Esto era común en los reinos de la España medieval.

Los edificios dedicados a servir a los bancos provienen de la época de hace alrededor de medio milenio. Por cierto no eran las grandes fincas, pues iniciaron en espacios abiertos solamente con algo de mobiliario. En Venecia en el siglo XVI los prestamistas y cambistas operaban en sencillas bancas disponiendo sus piezas de oro, monedas y demás valores, similares a las trapezas -la mesa en la parte de atrás en las que estaban las tiendas de los prestamistas-. Esa palabra se convirtió en el término castellano “trapacete” que tenía la misma función, de ahí que se llame “trapacería” a los tratos tramposos de quien engaña con dinero. En Venecia, cuando no podían hacer frente los prestamistas a sus compromisos por una mala administración, las autoridades de la ciudad que daban su aval a la profesión, procedían a romper esa banca a la vista de todos, de ahí la palabra “bancarrota”, y se les quitaban así sus permisos para ejercer el oficio.

A lo largo de los siglos que median de ese entonces a la fecha, los bancos han ido acumulando un estatus diferente, sólo recordar los grandes edificios realizados para esas instituciones durante los siglos XVIII y XIX, como el espectacular Banco de Inglaterra –oficialmente Gobernador y Compañía del Banco de Inglaterra- que Sir John Soan (1753-1837) realizó entre 1792 y 1823, en un sobrio estilo neoclásico, lenguaje arquitectónico que también empleó el Maestro de obras zacatecano y afincado en Aguascalientes, Refugio Reyes Rivas, para el edificio del Banco de Zacatecas en 1906 en la ciudad aquicalidense, que actualmente ocupa en su planta baja una sucursal de una conocida cadena de farmacias y que se ubica en el andador Benito Juárez. Sin duda alguna merece ser mencionado el National Farmer’s Bank de 1907, considerado “el banco mas hermoso del mundo”, y que se ubica en Owatonna, Minnestota, Estados Unidos de Norteamérica, que fue el primero de muchos más diseñados por el arquitecto Louis Henry Sullivan (1856-1924).

Al paso del tiempo, a medida que los servicios bancarios se han diversificado y extendido a muchos más miembros de la sociedad, los edificios se han vuelto más prácticos y simples en su disposición urbana, a veces solamente basta un reducido espacio para colocar una máquina autómatica y alojar al usuario, que es el servicio de los cajeros automáticos. Con la banca en línea los edificios van a comenzar a ser incluso menos visibles.

En la acera sur de la avenida Adolfo López Mateos, a un costado de la antigua tienda Comercial Mexicana, que ahora es la propiedad que alberga las instalaciones del Centro de Atención Municipal (CAM), se ubica una sucursal de Banorte que ejemplifica a la transición bancaria en que la grandiosidad clasicista de los edificios bancarios da paso a una modernidad arquitectónica que en los años cuarenta a setenta del siglo XX, pasaron a ser edificios donde la transparencia era casi programática –similar a la que buscaban los cambistas venecianos- a otros en que poco a poco fue velándose con vidrios translúcidos o reflectantes en los años ochenta y noventa, hasta ser locales simples adaptados en conjuntos de todo tipo, así los encontramos particularmente en las Plazas o Centros Comerciales, en donde es indispensable contar con los servicios bancarios para poder disponer de efectivo para las respectivas compras.

Si bien es cierto, en el pasado se llevaban a cabo grandes fincas que eran fácilmente identificables, e incluso se alzaban como puntos de referencia, esto es hitos, dentro de la mancha urbana, hoy de manera gradual todos los servicios de la banca se han ido disponiendo en calles y avenidas, así como puntos donde el usuario fácilmente pueda llevar a cabo las transacciones, obedeciendo a que los medios digitales poco a poco sustituyen la presencia física, incluso actualmente durante la pandemia han sido de incuestionable utilidad.

El Banorte referido presenta una volumetría que va escalonándose en una serie de elementos horizontales que muestran una serie de marcos decrecientes que se disponen desde una triple altura hasta llegar a la escala normal de la entrada –dispositivo de efecto similar al de las arquivoltas medievales en los acceso a los templos-. Es un conjunto sencillo pero aún muestra el carácter institucional de la solidéz y la presencia sobria que se asociaban a la imagen de un banco. En los bancos, como tantas instituciones, los cambios en las operaciones derivados de las telecomunicaciones, van a ir moldeando de manera irremediable la forma y funcionamiento de todos sus edificios.