Las jornadas diarias con temperaturas que oscilan entre los 28 y 31 grados, presagian meses de mayor intensidad, lo que exige aplicar las medidas necesarias; por una parte, que los habitantes sean más cuidadosos del agua que utilizan y por otra, que la concesionaria evite la suspensión o tandeo del suministro, y si debe hacer alguna reparación de un pozo, que avise con anticipación a los consumidores para que tomen providencias.

Los días en que había agua las 24 horas ya son historia, lo cual tendría como explicación el crecimiento de la ciudad capital y también la falta de mayor vigilancia de las autoridades municipales sobre el desempeño de la compañía francomexicana, ya que sin aviso alguno deja a varias colonias fuera del servicio y sin que haga una reducción en el cobro, recibo que llega puntualmente a los hogares y negocios.

Con motivo de las campañas políticas que tienen lugar, el tema del agua ha salido a relucir, al pedir a los candidatos su intervención para que se regularice el abastecimiento, y naturalmente ellos se comprometen a tramitarlo ante el ayuntamiento y la propia intermediaria; sin embargo, el problema va más allá de la gestión, puesto que se requiere hacer un análisis a fondo para determinar las acciones a seguir, trabajo que debe estar a cargo de especialistas.

A manera de inicio, podría investigarse las razones que en su momento se esgrimieron para reducir a la mitad de su capacidad el tanque elevado que se localiza junto al Tecnológico (ITA), lo cual disminuyó el flujo al sector oriente, y que colonias al poniente, como la San Marcos que jamás había resentido faltante, hoy lo tenga.

En la época de calor es cuando más se agrava el problema en la ciudad y del que se protegen aquellos que tienen aljibe, lo que no significa que estén a salvo, porque si no reciben el líquido durante varios días tienen que solicitar el llenado con camiones cisternas.

Desde hace treinta años se viene diciendo que los mantos freáticos locales registran agotamiento, sin embargo, pocos toman en serio la advertencia y que ahora deben hacerlo, como resultado de las investigaciones que tienen lugar a nivel mundial, las cuales destacan que hay menos agua potable, por lo que existe una alerta de que su escasez puede provocar guerras entre las naciones y pugnas al interior de éstas, asomo que se vive con entidades fronterizas de Estados Unidos que le exigen a México cumplir con la cuota que tienen asignada por el Río Bravo, y en Sonora donde el gobierno del estado y la tribu yaqui mantienen diferencias por el río que abastece a éstos para el cultivo de sus tierras y que se busca aprovechar en la provisión a la ciudad de Hermosillo.

En la búsqueda de encontrar un equilibrio entre extracción y consumo, se pretende una nueva Ley General de Aguas, cuyo dictamen está atorado en la Cámara de Diputados, en virtud de que grupos sociales de varias partes del país consideran que se pretende privatizar el servicio, de lo que Aguascalientes tiene mucho que contar al haber sido utilizado en 1994 como “conejillo de Indias”, cuando se entregó a SAASA, que luego se convirtió en CAASA y hoy en Proactiva, para que proporcione el líquido y reciba el cobro.

La citada prelegislación, publicada en la Gaceta Parlamentaria el jueves 5 de marzo de 2015, como dictamen de las comisiones unidades de Agua Potable y Saneamiento, y de Recursos Hidráulicos, restringe el derecho al agua a 50 litros por persona de manera dividida, esto es, por tandeos, a lo que hay una fuerte oposición, ya que plantea el agua como una mercancía o un medio para obtener mejores ganancias en los procesos productivos. Además hay contradicción en lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene, de que tiene que ser 100 litros por persona, como un mínimo vital para subsistir.

Lo que académicos y analistas han encontrado en la nueva ley es que los artículos 10 y 49 dejan el derecho humano a 50 litros; el 116 permite a particulares trasvases directos; 129 y 132 autorizan concesiones de megaproyectos hidráulicos; el 142 permite la contaminación de ríos y otros cuerpos de agua “siempre que no rebasen la capacidad de asimilación”; el 263 autoriza el uso de la fuerza pública para ejecutar obras de Conagua; 126, 127 y 129 permite la expropiación a comunidades que se opongan a hidroeléctricas; y el 262 obstaculiza el estudio científico del agua.

Las citadas comisiones votaron a favor de la reforma a la Ley General de Aguas, porque son “sensibles a la necesidad de avanzar hacia una eficiente y moderna gestión integrada de los recursos hídricos, que contribuya al cumplimiento del derecho humano al agua y a la vez sea incluyente y participativa”, por ello proponen “una ley capaz de encaminar el país hacia la sustentabilidad, la equidad y la seguridad hídricas, a través de un inmenso esfuerzo gubernamental, social y privado”.

Profesores de diversas universidades rechazan el sentido que los diputados le dan a la ley, al encontrar que va en contra de lo dispuesto por la OMS y excluye a la academia de participar en todo lo referente al agua, lo que contrapone la gobernanza y el proceso democrático que ordenan las leyes.

Mientras se aprueba o modifica el documento legislativo, es importante que los ciudadanos estén enterados de lo que se plantea y por otra parte, que a nivel personal y familiar adopten las medidas necesarias para evitar el desperdicio, ya que se ha podido apreciar en distintos rumbos de la ciudad, que ante la falta del líquido dejan abierta la llave en espera de escuchar cuando se reciba, pero sucede que esto ocurre por la madrugada, por lo que la derrama es visible en la calle. Algo similar sucede con la concesionaria, que por más que se marca el teléfono que tiene a disposición del público no hay quien conteste, en tanto hay lugares donde miles de litros se van al drenaje ante la desesperación de los vecinos.

CAMINO AL AVERNO

Aunque se quisiera dejar de lado, o al menos no darle mayor importancia, lo cierto es que los nuevos hospitales del Seguro Social y “Miguel Hidalgo” son obras “encantadas”, que desde hace años se promete que ahora sí estarán listas en tal o cual fecha, pero pasa el tiempo y vienen las explicaciones del porqué el aplazamiento.

Incluso, para evitar que los aguascalentenses pregunten a las autoridades “para cuándo”, directivos de cámaras empresariales se han convertido en voceros oficiosos informando que los recortes al gasto público que impuso a principios de año la Secretaría de Hacienda, “no frenarán los trabajos en el ‘Hidalgo’”, el caso es que de las palabras a los hechos hay una enorme distancia, puesto que todo está casi igual como lo dejó la anterior administración y que pueden constatar quienes transitan por el primer anillo de Circunvalación Norte o radican en las colonias como Las Viñas, Progreso, Santa Anita, del Trabajo, Alianza Ferrocarrilera y Morelos, entre otras.

Algo similar pasa con el tan largamente prometido tercer hospital del IMSS, que ante el freno financiero se anuncia que en 2016 “podría” inaugurarse, lo que no pasa de ser una intención, teniéndose en cuenta que Hacienda prevé dejar fuera obras que “no son urgentes”, lo que tal vez no lo sea en un escritorio de un funcionario, pero para los asegurados de Aguascalientes sí lo es, ya que los dos nosocomios con que se cuenta funcionan al 120% de su capacidad y de manera paralela continúa creciendo el número de inscritos al igual que sus familiares.

Sin duda que de promesas y buenos deseos está rebosante el río que recorre todos los días Caronte.

¡Participa con tu opinión!