María Azucena Vásquez Mendoza
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-México destaca por su estabilidad macroeconómica, pero su principal reto es el bajo crecimiento económico que tiene en comparación con países de la región como Perú y Brasil, mismo que es resultado de una débil inversión privada y un apoyo fiscal limitado ante la pandemia de Covid-19, advierte UBS.

En un análisis de inversión, la institución financiera describe que pese a la profunda integración con Estados Unidos, donde el estímulo fiscal masivo dio pie a un sólido repunte económico, la recuperación de México quedó a la zaga de la de sus homólogos.

Para el 2023, UBS estima que Perú tendrá una expansión económica superior a 2 por ciento, mientras que Brasil y Colombia alcanzarán una mayor a 1 por ciento.

En contraste, prevé que México tenga un crecimiento económico menor a 1 por ciento en dicho año.

«Teniendo en cuenta los factores positivos externos, los resultados económicos del País deberían haber sido mucho mejores, pero el apoyo fiscal limitado y la debilidad en la inversión privada lastraron la recuperación», señala.

Menciona que en México, la inversión fija ha subido desde la crisis de la pandemia, pero sigue muy por debajo de los niveles de 2018.

Aunque el gasto en maquinaria y equipo ha aumentado de forma considerable para atender a la fuerte demanda externa de exportaciones de productos manufacturados, pero las tendencias de construcción, que dependen de las perspectivas de crecimiento, siguen siendo decepcionantes, sostiene.

«Esta circunstancia indica que la inversión en capacidad nueva no ha crecido mucho, y he ahí una de las razones que explican el crecimiento económico deslucido del País», menciona.

Pese a ello, UBS también resalta que el historial de México de prudencia en la gestión macroeconómica, la solidez de sus finanzas exteriores, su posición fiscal decente, la credibilidad de su banco central y la buena capitalización de su sistema bancario hacen del País un auténtico «remanso de estabilidad en tiempos turbulentos».

Para la institución financiera, la contenida respuesta fiscal de México ante la pandemia hace que los parámetros su deuda salgan «bien parados» en la comparación con muchos de sus homólogos de mercados emergentes -por no hablar de la mayoría de las economías avanzadas- que prestaron más apoyo contracíclico.

Considera que esta postura presupuestaria conservadora proporciona aislamiento frente a las subidas de tasas a nivel mundial.

Asimismo, destaca que esta estabilidad macroeconómica y el elevado diferencial de tasas de interés con Estados Unidos han favorecido al peso mexicano.

«A nuestro juicio, la moneda seguirá comportándose bien, pero prevemos una depreciación moderada porque la Reserva Federal aún no ha terminado de subir las tasas de interés y se están revisando a la baja previsiones para el crecimiento mundial», menciona.

UBS resalta que mantiene una opinión positiva sobre la deuda corporativa mexicana.

«El universo de emisores que abarcamos incluye grandes empresas con balances sólidos, lo que sirve para mitigar una parte del riesgo soberano subyacente», agrega en el análisis elaborado por Gabriela Soni, directora de Estrategias de Inversión de UBS México, y Alejo Czerwonko, director de inversiones para Mercados Emergentes de las Américas en UBS.