Fernanda Torres
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO: En la década de los 90 se dudaba si una película de acción con dos protagonistas afroamericanos podría triunfar en la taquilla internacional.

Con la franquicia Bad Boys, estrenada en 1995 y que hasta la fecha ha acumulado 840 millones de dólares en cines, Will Smith y Martin Lawrence demostraron que aquella idea era incorrecta.

En Bad Boys: Hasta La Muerte, cuarta entrega de la comedia de acción, que estrena hoy en salas de cine, la ciudad de Miami vuelve a formar parte de la historia, pero esta vez la multiculturalidad es más preponderante.

«Es la imagen de Miami, que es ese tipo de concentración de culturas, así que para nosotros es honesto y para nuestros personajes. También se siente honesto para la experiencia del lugar y es ese tipo de sabor que creo que hace a los ‘chicos malos’ únicos.

«No hay muchas grandes películas globales gigantes donde las estrellas centrales son negros y latinos, así que es único en ese sentido», explicó Smith, en entrevista, durante su reciente visita a CDMX.

La cinta gira en torno a Mike (Smith) y Marcus (Lawrence), mejores amigos y detectives de la División de Narcóticos del Departamento de Policía, quienes deberán resolver un nuevo caso… en calidad de prófugos de la justicia.

En esta entrega, la actriz mexicana Paola Núñez regresa en su papel de Rita Secada, ahora como una jefa importante de la policía tras superar su ruptura con Mike.

Para Smith, quien también es productor del filme, era significativo retomar la esencia nacional, pues él ama esta cultura y hasta considera que, en una vida pasada, fue mexicano.

«Definitivamente, en algún punto de una vida anterior yo estaba en alguna parte de este país y tenía 20 hijos, una familia gigante y fue una de las mejores vidas anteriores que he tenido seguro», resaltó entre risas.

El viaje de Mike y Marcus continúa después de que este último sufriera un infarto y se enfrentará cara a cara a la muerte, lo que los hará ver la vida, y las adversidades, de una manera diferente.

Smith y Lawrence, quienes tenían 26 y 29 años cuando inició la franquicia, y ahora 55 y 59, respectivamente, aseguraron sentirse identificados con sus personajes, aunque con distancia.

«Ambos hemos tenido un par de esos trágicos momentos que cambian la vida, esa fue una de las cosas que realmente nos enganchó con esta película para poder tener una nueva dinámica entre los personajes», comentó Smith.

«Mi personaje tiene un despertar espiritual y el personaje de Mike comienza a experimentar ansiedad, sentimos que eran dos ideas realmente modernas que pondrían a los chicos malos en situaciones únicas. Es un honor haber interpretado este papel y haber trabajado con este tipo cuatro veces», añadió Lawrence.

Las estrellas consideraron que la saga se sigue sintiendo fresca gracias a la incorporación de tecnología de punta para sus dosis de acción, como ocurrió en esta, dirigida por Adil El Arbi y Bilall Fallah.

Smith, en algunos momentos de persecuciones y tiroteos, utilizó un arnés con una cámara mientras actuaba, con el propósito de generar tomas inmersivas y que podrían asemejarse a videojuegos en primera persona.

Sin embargo, por más que pasen los años, coincidieron Smith y Lawrence, el centro de Bad Boys sigue y seguirá siendo la idea de la amistad, de contar con un compañero siempre y para todo.

«Hay una idea universal que todo corazón humano anhela y es cómo alguien puede cabalgar o morir junto contigo. Es ese amigo con el que puedes contar en todo momento antes que nada y no hay temblores en su devoción.

«Creo que todo el mundo quiere un amigo como Mike y como Marcus», remató Smith.