Uno de los sectores que más ha sufrido durante la pandemia es sin lugar a dudas el restaurantero, al ser obligado a cerrar o abrir “sólo para llevar” y cuando le permite atender a los clientes en las mesas debe de ser con el aforo del 30 al 50%, lo que depende del momento que se dicte la disposición.

Durante nueve meses de 2020 fue el viacrucis para esta sección empresarial, que no sólo perjudicó a los propietarios sino a sus trabajadores, principalmente a las y los meseros, que entre sus ingresos están las propinas, por lo que durante todo ese tiempo sólo recibieron su salario base y o una parte del mismo.

Para el presidente de la Cámara de la Industria Restaurantera (Canirac), Claudio Innes Peniche, resulta difícil calcular las pérdidas económicas y de empleos porque la mitad de quienes se dedican a esta labor no son miembros de la agrupación, pero lo que es un hecho es que nadie se ha escapado de vivir momentos difíciles y que en algunos casos llevó a bajar las cortinas de manera definitiva ante la imposibilidad de sostener los gastos sin tener ingresos.

Seguramente que uno de los problemas que pudieran atenderse con un poco de sensibilidad es el pago obligado de impuestos, ya que ninguno de los tres niveles de gobierno ha mostrado la mínima intención de apoyarlos, por lo que deben cubrir los pagos y para ello muchos van a tener que recurrir a un crédito. No se toma en cuenta que la industria restaurantera es parte medular del nivel turístico y que es una empleadora muy importante, tan es así que en el país es el motor principal del Producto Interno Bruto (PIB).

El año 2021 reabre las esperanzas de que venga un cambio en todos sentidos, que la vida vuelva a la normalidad y para lo cual se requiere que los habitantes en general cumplan con las normas sanitarias dentro y fuera del hogar, que se entienda que sin el compromiso colectivo no se puede levantar la bandera blanca, por lo que en cada quien está que pronto esta congoja sea parte del pasado.

Hacerlo ayudará a que las actividades se desarrollen de manera natural, que por parte de los restauranteros reiteran el compromiso de ceñirse a los protocolos que dicte la autoridad de salud, por ello la invitación a que sin excepción todos los ciudadanos colaboren en estas acciones.

Al iniciar el año la Canirac hace un seguimiento a cada negocio para definir cuántos continúan en operación, ya que varios de los propietarios expresaron que podrían dedicarse a otra labor, pero se confía que sean pocos los que hayan tomado esa determinación, además se hace una invitación a la población para que acudan a estos negocios como única manera de que se reactiven, para ello hay lugares que pusieron en marcha diversos proyectos que resulten atractivos para la clientela, de manera que vuelvan a ser espacios para la convivencia familiar y social.

Se debe tener presente que miles de personas dependen de los lugares que expenden alimentos, lo mismo aquellos que son de renombre que los pequeños, cada uno tiene algo que ofrecer y acudir a ellos contribuye a su permanencia, lo que ojalá lo tengan en cuenta los aguascalentenses y dentro de sus propósitos del nuevo año sea acudir a esos sitios donde se cruza la vida personal y pública.

PARADOJA SALARIAL

Es indudable que México es un país de contrastes y el mejor ejemplo se encuentra en el aumento al salario mínimo que rige a partir del primer día del año, ya que por una parte es una exigencia social que mejore el nivel de vida de los que ganan menos, pero por otra hacerlo a rajatabla propicia que numerosos negocios pequeños no tengan recursos para cumplir con esta obligación, lo que motiva que reduzcan la nómina o de plano se declaren en quiebra.

Por tercer año consecutivo se hizo trizas el criterio tradicional de que el incremento fuera proporcional a la inflación, ya que mientras ésta se mantiene entre 3.5 y 4%, el del actual minisalario fue del 15%, lo que eleva todas las obligaciones patronales, puesto que el pago al Seguro Social, Infonavit y SAR va de acuerdo con lo que se paga a los trabajadores, además de los impuestos que tienen relación con el mismo.

La actitud adoptada por el gobierno federal y que respaldó la representación obrera ante la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CNSM), tomó por sorpresa a la Coparmex, que durante largo tiempo enarboló la bandera de una mejoría salarial pero nunca pensó que fuera en esa proporción.

Al respecto, el actual dirigente local de esa agrupación, Juventino Romero, consideró que el 15% pone en riesgo de desaparición a un elevado número de pequeñas y medianas empresas – las cuales por cierto no forman parte de la Coparmex -, lo que de llegar a darse ocasionaría la pérdida de empleos.

Afirmó que las condiciones actuales no son propicias para el aumento ya en vigor, máxime que se sale de un año económico atípico, en el que la mayor parte de las empresas dejaron de trabajar varias semanas debido a la pandemia y en otras redujeron su horario, por lo que van a enfrentar situaciones más difíciles para hacerle frente a las obligaciones con su personal y en materia de prestaciones sociales.

En 2019 el aumento fue de 16.2% y en 2020 de 20%, por lo que el 15% del presente año sería algo similar, sólo que se entra en un 2021 espinoso, con secuelas difíciles de predecir ya que son múltiples los problemas que hubo en el año que concluyó y que continúa en este inicio, lo que debió tomarse en cuenta antes de proceder, por ello la inquietud patronal.

Lo que espera la Coparmex es que se reconozca que se aplicó un aumento inmoderado, teniendo en cuenta la situación imperante, por lo que  habrá que seguir de cerca el desarrollo de los acontecimientos y que dentro de lo posible no sea grande el número de empresas que disminuyan el número de empleos o que de plano cierren sus puertas, porque entre más personas estén sin trabajo será mayor el peligro de que crezca la inseguridad.

Lo que se requiere es fortalecer la inversión y la única vía es mezclar los intereses empresariales y de los obreros, bajo un esquema donde no se fracture la posición de una y otra parte sino que vayan por una misma vía, lo que a final de cuentas beneficiará a la sociedad en su conjunto.

MARGINACIÓN

Resulta incomprensible que mientras el presidente de la República dice que los empresarios pueden adquirir lotes de vacunas contra Covid 19 para comercializarla, el subsecretario de Salud, Hugo López, rechazó tajante que pudieran hacerlo los diez gobernadores que integran la Alianza Federalista. Martín Orozco Sandoval, mandatario de Aguascalientes, es uno de los que más han insistido en tener aquí el inmunizante, pero López Gatell declaró el pasado 11 de diciembre que los gobiernos de las entidades “están imposibilitados para comprar la vacuna, al suponer que de autorizarse, la adquisición fragmentada “no llevaría a buen puerto” la campaña de vacunación, además aludió a la Ley General de Salud, que dispone que es facultad del gobierno federal organizar la colaboración de las autoridades sanitarias de los estados: “Hay toda clase de elementos, desde ética, sentido común y de la ley que hacer ver que el aspirar a tener compras fragmentadas no lleva a buen puerto para ciudadanos del mundo, incluyendo el país. Entonces no es posible”. Contrario a esa posición fue lo que planteó el titular del Poder Ejecutivo Federal el 17 de diciembre, al asegurar que su gobierno no se opondrá a que las empresas privadas puedan importar la vacuna: “Si hay empresas que quieran comprar la vacuna en el extranjero, nosotros no tenemos ningún impedimento para que se venda la vacuna”, aunque el propósito gubernamental es “garantizar que a nadie le falte y que sea gratuita, nada más que en su momento”, por lo que se pretende que no exista influyentismo ni dinero de por medio, sino que de la parte oficial sea conforme al programa previsto. Conocedores del tema sostiene que la vacuna se puede adquirir para su mercadeo, para ello se requiere la autorización de la Cofepris, sin embargo la posibilidad fue expresada por la máxima autoridad del país.