Daniela de la Mora
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-Perder a un ser querido siempre es doloroso y las circunstancias de hoy vuelven más complejo este suceso.
Hasta ayer se habían registrado en Nuevo León 112 fallecimientos por Covid-19 y 2 mil 714 casos confirmados por el virus, y cada día van en aumento.
Jacqueline Herrera Rodríguez, especialista en tanatología, explica que las condiciones en la que se da la despedida de los pacientes con Covid-19, predisponen a los familiares a un duelo patológico.
Un duelo anormal o patológico tiene dos características: tarda mucho tiempo en sanar y la respuesta emocional es muy alta.
“Es normal sentir tristeza, pero en un duelo patológico es una tristeza muy profunda, muy incapacitante, que verdaderamente le dificulta a la persona poder seguir adelante con sus actividades diarias”.
En caso de que un familiar sea aislado en un hospital, la alternativa que se recomienda es buscar la manera de comunicarse con él, ya sea a través de una videollamada, llamada o escribirle una carta y hacérsela llegar con su médico.
“Ya no estamos en un momento para pensar en ‘después se lo digo’, ahorita es momento de hacer ese cambio de mentalidad, de hablar lo que sentimos, del agradecimiento y perdón. De las cosas buenas que vemos a los demás, y eso nos va a ayudar tanto a nosotros a no sentir tanta carga emocional, como la persona que está enferma”.
La especialista señala que para muchos familiares es difícil ser alejado de su familiar.
“Significa dejar en manos de desconocidos la vida de su ser querido, perder por completo el control de la situación, sentir que nadie puede cuidarlo con tanto amor como la familia, o puede interpretar esto como que están abandonando a su familiar.
“Es importante ayudar a esas personas a ver esa medida con objetividad, que es necesario para evitar más contagios y para darle la mayor posibilidad de recuperación”, comentó la también médica anestesióloga.

La importancia del funeral
De acuerdo con Herrera Rodríguez, los funerales se necesitan para asimilar la realidad y evitar que el familiar quede en una etapa prolongada de negación.
“Los funerales nos ayudan a expresar nuestros sentimientos, dan un espacio en el que ponemos orden y forma a lo que está pasando, nos permiten compartir el dolor con personas de nuestra confianza y recibir consuelo. De alguna manera es el primer paso para tomar conciencia del camino del duelo que estamos empezando a recorrer”, menciona.
“Esta enfermedad viene a enseñarnos que necesitamos ejercitar nuestra capacidad de adaptación, porque al final nos estamos dando cuenta de que no tenemos el control de nada y es algo que el ser humano siempre quiere, tener el control de todas las cosas, y que necesitamos ser más flexibles”.