Al presentar los resultados del estudio “El estrés en profesores ante la necesidad de impartir clases virtuales: la nueva realidad académica derivada de la pandemia del COVID-19”, el Instituto de Educación de Aguascalientes informó que se identificaron los factores de estrés, su grado de impacto y nivel de control, para posteriormente trabajarlos, minimizarlos y volverlos puntos de fortaleza emocional en la formación profesional docente.
Flavio Romo, investigador doctorante del Instituto Politécnico Nacional, responsable del estudio, informó que el promedio de estrés de los profesores disminuyó de 52% a un punto intermedio, al grado que sentían el primer día de clases del protocolo, al lograr un estado de relajamiento. Esto de acuerdo a un estudio que midió la actividad cerebral.
Sí se pudo reducir el nivel de estrés, de acuerdo a los protocolos aplicados a los maestros que aceptaron participar en este estudio, cada profesor se hizo responsable de disminuir estos niveles de ansiedad al momento de impartir las clases o después al momento de estar revisando las actividades que envían los estudiantes.
Luego, informó que a nivel mundial, las organizaciones y centros de investigación ya ubican al estrés (NOM 035) como un factor que afecta de manera importante el rendimiento profesional y personal, causa impactos colaterales negativos en la familia, escuela, centros de trabajo y la comunidad.
Esto se acentuó por la contingencia sanitaria, dejando al descubierto las carencias para identificar, manejar y minimizar los factores de estrés, no solo en las figuras educativas, sino en todas las personas de diversas maneras.
Durante la entrega de sus constancias de acreditación de 20 horas de capacitación en su formación profesional docente, el director del IEA, Raúl Silva, mencionó que con este estudio de investigación los profesores pudieron identificar las problemáticas o exigencias sociales en el aula a distancia, al darse cuenta” se identifican los factores principales de estrés y se buscan técnicas para su manejo y paulatina minimización.
De esa manera se logra mayor control de las acciones, tanto en situaciones planeadas, como en contingencias como la que se vive. Aplicándolo en el proceso de enseñanza-aprendizaje, la serenidad y el control de clase, impacta positivamente en alumnos y padres de familia para poder hacer frente a las necesidades de esta nueva normalidad.