Ayer, hace cien años, nuestro Aguascalientes vivió un acontecimiento que marcaría el rumbo de toda una nación; ayer, hace cien años, Aguascalientes se colocó como el corazón de una transformación.

La Soberana Convención Revolucionaria no es sólo un parteaguas dentro de la historia de la Revolución Mexicana sino un antecedente mayúsculo del México democrático al que cada vez nos acercamos más.

Su importancia, tan bien entendida por el principal impulsor de su conmemoración, el Gobernador Lozano, estriba en ser aquel momento histórico donde los caudillos que segmentaban al movimiento revolucionario enfundaron las pistolas y abrieron la garganta guiados por los símbolos democráticos del respeto, el diálogo y la tolerancia.

Bien dicen que la grandeza de los actos no se funda en sus resultados sino en sus motivaciones, la Soberana Convención es memorable por sus razones y por sus fines; la disposición de villistas y carrancistas para remediar su conflicto y la participación de los zapatistas, son muestra de un espíritu revolucionario que se dispuso a construir sin imponer, sencillamente, constituyen un vestigio nacional del México democrático.

Buscando la tan anhelada paz social las ideas brotaron, los debates se desahogaron y los acuerdos se amarraron. Si al día de hoy es complejo, imagínese hace cien años, desde luego hubo balazos apaciaguadores, vituperios y momento críticos, como el detonado por el famoso discurso incendiario de Soto y Gama, aun con todo, hubo diálogo y hubo arreglos.

El que reduce este acontecimiento a un simple intento fallido, simplemente no lo comprende, ni a éste ni a la historia, además de su grandeza por los valores que la generaron, déjeme le cuento esta interesante cadena histórica:

La Soberana Convención Revolucionaria produjo el “Programa de Reformas Político-Sociales de la Revolución” documento de alto contenido social que influenció a nuestra Constitución de 1917, inspiradora a su vez del Tratado de Versalles, gracias a que el asistente de Carranza, Gerzayn Ugarte, se la compartió al dirigente obrero gringo Samuel Gompers y este se encargó de que los Estados Unidos aportaran las ideas en tan importante tratado internacional, mismo que por su cuenta, fue inspirador de la Constitución alemana de Weimar de 1919, a partir de la cual, los derechos sociales tuvieron un efecto viral de adopción dentro de gran parte de los sistemas jurídicos occidentales.

Interesante, ¿a poco no?, cito como fuente de esta secuencia trascendental a mi admirado y querido maestro Jesús Eduardo Martín Jáuregui y de paso aprovecho para felicitarlo por desempeñar tan honrosamente su encomienda honoraria de organizar los actos conmemorativos del centenario de nuestra Soberana Convención. En mejores manos no pudo estar.

Honrar el pasado es honrar el futuro. Conocer nuestra historia es comprendernos a nosotros mismos; ayer, hace cien años, vivimos un acontecimiento vital para ser lo que somos hoy.

@licpepemacias