Salvador Rodríguez López

La falta de solidaridad que hay en una parte de los habitantes tiene en serio riesgo de que Aguascalientes se ubique en color rojo, dentro del semáforo epidemiológico federal, lo que significaría el cierre de la mayor parte de las actividades productivas.

En todos los tonos y por todos los medios se ha insistido en las reglas básicas de higiene, como son el uso permanente del cubrebocas, mantener la distancia, el lavado de manos con gel antibacterial y jabón, no saludar de mano ni de beso o abrazo y no participar en reuniones masivas, pero a muchas personas les vale, exponiéndose al contagio del coronavirus y lo que es peor, convertirse en portadores del mal e infectar a sus familiares, amigos o compañeros de trabajo.

Es un asunto bastante delicado como para tomarlo a la ligera y por lo mismo debe obligar a todos – sin excepción alguna, a todos – a adoptar medidas de precaución y autocuidado en cada uno de los movimientos que se haga fuera del hogar, lo que ojalá se entienda que está de por medio la vida. Demasiadas muertes ha causado la pandemia como para seguir con la idea de que “a mi no me puede pasar”, como si tuviera una coraza o uno de los fetiches que utilizan quienes se creen inmunes.

La creación de un semáforo local no significa que se desoiga lo que expresa el que hay a nivel nacional, por lo que tanto uno y otro tienen la misma importancia y por consiguiente hay que atender lo que informan y disponen, ciñéndose a las recomendaciones que se hacen como única vía de frenar su avance.

Hasta la fecha se ha logrado mantener abiertos todos los negocios y empresas, como medida necesaria para evitar un mayor daño a la economía, pero de seguir avanzando el número de personas contaminadas tendrá que darse marcha atrás y que todo aquello que se considere “no esencial” tendrá que bajar las cortinas, con todo lo que esto representa.

Hay negocios que registran ingresos de 25 o 30%,  muy lejos de lo que tenían el año pasado, por lo que de llegarse a determinar un nuevo cierre provocaría que un número importante se declarare en quiebra, ya que no sería posible seguir operando para únicamente pagar los impuestos federal, estatal y municipal, porque eso sí, las dependencias recaudadoras no perdonan y tampoco les interesa las condiciones en que están los contribuyentes, que deben pagar renta, energía eléctrica, teléfono y salarios de los empleados.

En repetidas ocasiones el gobernador Martín Orozco Sandoval ha exhortado que se respeten las normas sanitarias, como única posibilidad de evitar que se tomen medidas extremas, pero para ello se requiere que también los presidentes municipales hagan lo propio, dedicándole un tiempo para dialogar con los ciudadanos y que entiendan la importancia de su participación en esta lucha que se libra a diario, principalmente que vigilen la labor que se desarrolla en los espacios públicos, como mercados, tianguis, centros y plazas comerciales, entre otros.

De los mayores problemas que enfrenta la autoridad son las fiestas privadas y las clandestinas, en las que se concentran bastantes personas sin respetar ninguna de las normas sanitarias, por lo que sólo queda recurrir a las denuncias ciudadanas que se pueden hacer al 911, lo que además servirá para determinar si las corporaciones policíacas atendieron las quejas. La mayor parte de las propagaciones del Covid-19 se presenta entre los jóvenes y debido a que muchos son ansintomáticos no saben que son propagadores del virus, por lo que se pidió a los padres que no les den permiso de ir a fiestas y les hagan saber la importancia de cuidarse a sí mismo, que al hacerlo cuidan a su familia y las amistades.

Ojalá que no sólo los jóvenes sino los habitantes en general tomen como experiencia lo que actualmente se vive en varios países de Europa, principalmente en Francia, Italia y España, en donde hay un confinamiento total de pueblos completos, lo que podría darse en México aún cuando en algunas esferas federales no lo consideren así, pero si no hay otra solución tiene que hacerse. Ese es el riesgo que hay de no ceñirse a lo que es una situación que está a la vista.

EN EL OLVIDO

Mientras el presidente de la República sostiene que para su administración el campo es una prioridad, los hombres y mujeres de este sector afirman lo contrario, tan es así que el dirigente de la Unión Ganadera Regional Hidrocálida, José de Jesús Guzmán de Alba, señalo que este medio se sostiene de milagro en medio de la crisis económica y de salud.

Estableció que “es triste que el presidente de México, que quedó de apoyar al campo y dijo que ahora sí había llegado su momento, no ha cumplido” y dentro de este desdén los que más sufren son los pequeños productores, a los que se les ha cerrado todas las ventanillas.

De lo único que se habla en el gobierno federal, añadió, es de recortes al presupuesto, de retiro de los programas para el campo y recientemente la eliminación de fideicomisos que tenían relación con lo que ellos hacen, por lo que ya nada queda de apoyo.

En el caso del sector agropecuario sigue vigente pese a no recibir recursos extraordinarios, mientras que otros del mismo medio sí necesitan de apoyos para no naufragar.

La pandemia le ha pegado a todos los grupos productivos y en cuanto al pecuario hubo meses difíciles porque la gente dejó de comprar carne para destinar su dinero a otros productos básicos, pero actualmente existe una reactivación en el mercado local y en el de exportación, al haber una respuesta en la adquisición de canales y ganado en pie, lo que augura un mejor final de año del que se presentía al terminar el prime semestre.

Lo que pide la agrupación ganadera es lo mismo que han expresado diversos grupos ciudadanos y es que se conozca a dónde fue a dar el dinero que antes se destinaba al campo, lo único que hay “es lo que dijo el secretario de Hacienda, de que los cochinitos que tenían en los fideicomisos ya se habían gastado, pero no dijo en qué”.

En cambio, el sector ganadero sí puede informar lo que hace y a dónde va a parar lo que produce, en este momento “estamos produciendo carne de pollo, de res, de cerdo, todos somos autosuficientes y hemos demostrado que es un sector que merece ser atendido para que siga siendo productivo, sobre todos los productores más pequeños, que sí requieren de impulso, pues hay muchos que no tienen los recursos, quieren trabajar y a pesar de su esfuerzo les es muy complicado, es a ellos a los que se debe buscar el apoyo para que salgan adelante”, puntualizó José de Jesús Guzmán.

NOMBRE DE MODA

Como es costumbre desde hace varias décadas, en que surge una figura que tiene un nombre fuera de lo común, es adoptado por los padres para su hija o hijo recién nacido, por lo que no se dude que pronto se aplicará el de Kamala, la senadora que recién pasó a ser vicepresidenta electa de Estados Unidos. Una persona carismática, de fácil empatía con sus interlocutores, dejará huella en aquellos hogares donde una hija lleve su nombre, como sucedió en su momento con Diana Laura Riojas, la fallecida esposa del asesinado candidato presidencial mexicano Luis Donaldo Colosio Murrieta. Hasta la fecha sigue bautizándose con el nombre de Diana Laura, lo mismo que el de Dulce María, que popularizó la ex gobernadora de Yucatán, Dulce María Sauri Riancho, actual presidenta de la Cámara de Diputados. Por cierto que Kamala significa loto, o pálido rojo, es el nombre de uno de los Krittikas, o las pléyades en la épica hindú Mahabharatá, además es otro nombre de las diosas hindúes Lakshmi y Durga. Kamala Harris, de 55 años, es hija de madre india y padre jamaiquino, por lo que hubo fiesta en la India, al ser la primera mujer en la historia de Estados Unidos que ocupará el cargo de vicepresidenta y al mismo tiempo representa que el “sueño americano” es una realidad, ya que su madre, Shyamala Gopalan, a los 19 años llegó a EU como inmigrante y más tarde se convirtió en una doctora-investigadora sobre el cáncer, mientras que sus tías, que residen en la India, también son profesionistas.