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Agencia Reforma

MOSCÚ, Rusia.-El Presidente Vladimir Putin advirtió ayer a Occidente que no cruce la “línea roja” de Rusia, diciendo que el país responderá rápida y duramente a cualquier provocación de una manera que obligue a los responsables a lamentar sus acciones.
El Mandatario hizo sus comentarios en un momento en que los lazos con Estados Unidos y Europa están bajo una gran tensión por el despliegue militar ruso en la frontera con Ucrania, así como por la salud del líder opositor encarcelado Alexei Navalny, en huelga de hambre desde hace tres semanas, y, que según sus allegados, estaría moribundo.
Además, Rusia ha sido objeto de sanciones económicas de Washington por su implicación en ciberataques, espionaje e injerencias electorales.
“Queremos buenas relaciones (…) y realmente no queremos quemar puentes”, dijo Putin en su discurso anual sobre el estado de la nación.
“Pero si alguien confunde nuestras buenas intenciones con indiferencia o debilidad y tiene la intención de quemar o incluso volar estos puentes, debe saber que la respuesta de Rusia será asimétrica, rápida y dura”.
Su portavoz, Dmitri Peskov, precisó a las agencias de noticias rusas que, con esa “línea”, Putin se refería a los intereses de Moscú, a la injerencia en la política interna y a cualquier declaración “insultante” para el país.
El discurso del Mandatario se dio entre protestas de miles de personas que desoyeron la prohibición de manifestarse y salieron a las calles de varias ciudades para exigir la liberación de Navalny. Según la ONG OVD-Info, más de mil movilizados fueron detenidos en todo el país.