Por J. Jesús López García

 La arteria aorta del cuerpo humano, que principia en el ventrículo izquierdo -una de las cuatro cavidades del corazón- con una dirección ascendente, y de forma posterior descender a través del denominado arco aórtico, hasta el abdomen atravesando el tórax, dividiéndose en dos arterias –ilíacas comunes- hasta las extremidades inferiores. Como se puede colegir, la aorta lleva a cabo una función determinante al trasladar y repartir sangre oxigenada. Toda proporción guardada, y llevando a cabo una analogía con la ciudad aguascalentense, ésta también posee arterias principales para el funcionamiento óptimo de las vialidades peatonales y vehiculares.

En 1855, considerando como referencia el denominado Plano de las Huertas por el alemán Isidoro Epstein (1851-1894), existían tres grandes avenidas, una de norte-sur y otra de oriente-poniente. Por el norte, la primera, con una bifurcación de las salidas para los Álamos y para Zacatecas, continuando con la 1ª, 2ª y 3ª calles del Norte y la calle de Tacuba hasta la Plaza de Armas; a partir de allí, por la calle del Obrador hasta la salida para tierra fuera. La segunda, por el oriente, comenzaba por el camino del Ojo Caliente, conectándose con la calle del Ojo Caliente en sus secciones 1ª y 2ª hasta llegar a la Plaza de Armas a través de la 1ª y 2ª calles de la Aurora; desde este punto a la calle de Nieto, calle del Ocaso y finalmente calle de la Gratitud. La tercera, corría desde el noreste comenzando por la calle del Apostolado en sus tramos 1ª, 2ª, 3ª, 4ª y 5ª, enlazándose con la San Diego, del Salto y las 1ª, 2ª, 3ª, y 4ª de Santa Bárbara; las demás vías no se prolongaban por toda la traza, de un lado a otro.

Para 1924, en el plano de la Ciudad de Aguascalientes, elaborado por Jas. F. Martín & Co. Contratistas e Ingenieros, aparecen representadas otras calles con continuidad, como la Zaragoza con siete tramos, hacia el norte, desde la 1ª hasta la 7ª, la cual se entroncaba con la 8ª de 5 de mayo; hacia el sur, se unía con las siete calles de Josefa Ortíz de Domínguez terminando en el arroyo del Cedazo. Los manantiales del Ojo Caliente eran el punto de partida para una importante calzada, la de Arellano, hasta la vía del ferrocarril, después desde esa parte, hasta el vértice en donde confluían siete calles –Alameda, Aguascalientes, Constitución, Nueva de Guerrero, Nueva de Mina, 4ª del Centenario, 6ª de Hornedo y San Luís- se llamaba Alameda -de hecho aún continúa con ese nombre-, siguiendo hacia el oeste por las seis de Hornedo, y las ocho de Rayón, hasta unirse a la 11ª de Nieto, y esta a su vez, con la Calzada a Pirules.

Gradualmente el crecimiento de la trama urbana, daba lugar a que se trazaran recientes vialidades, hasta que, en 1948, el arquitecto Carlos Contreras Elizondo (1892-1970), presentó el Plano Regulador de Aguascalientes, a petición del entonces Presidente Municipal, ingeniero Luis Ortega Douglas (1911-1980), en el cual propondría grandes arterias que oxigenarían a la capital hasta el año 2000, en palabras del mismo edil. Contreras diseñaría múltiples rúas en toda la urbe: una circundante que a la postre sería el primer anillo periférico, otras tangentes por el este, y otras más aledañas a éstas. Sin embargo, dos de ellas, a modo de ejes, seccionarían el entramado urbano en cuatro unidades: las imponentes avenidas Norte-Sur y la Oriente-Poniente.

La Norte-Sur, enlazaría la carretera de Ciudad de México con Ciudad Juárez; la Oriente-Poniente, lo haría con Jalpa, Zacatecas con San Luis Potosí. De acuerdo con la propuesta de Contreras, en el trazo de ésta última se aprovecharían diversas circunstancias, tal como que ya se encontraban trazados cinco kilómetros en el campo del Cerro de la Cruz; continuando hacia el poniente, se requería cortar la Huerta Games y aprovechar el cauce del arroyo de los Adoberos o también conocido como de los Caleros. El diseño tuvo múltiples oposiciones, a tal grado que solo se llevaron acciones sobre éste, en el momento que Ortega Douglas ascendió a la gubernatura del estado, e inició con el magno proyecto, sin embargo, el eje Norte-Sur, jamás se llevó a cabo, teniendo como principal motivo oposiciones de índole política, arguyendo, los contrincantes de Ortega, que era una obra onerosa que requería de la demolición de múltiples fincas. El tiempo pondría las cosas en su lugar, pues la Avenida Oriente-Poniente –hoy Adolfo López Mateos-, se entronizaría como la arteria aorta que vivificaría la ciudad de Aguascalientes.