La Fiscalía General del Estado avanza en la investigación en torno al fallecimiento de un hombre enfermo de cáncer y que según denunciaron sus familiares, podría habérsele suministrado medicamento apócrifo y ahora piden se castigue como corresponde a quienes fueron parte de esta cadena de mala atención hacia quien al parecer tampoco se le mitigó el dolor que le provocaba su padecimiento crónico.
En días pasados, familiares del ingeniero Julio Rea Lugo, dieron a conocer a El Heraldo la denuncia presentada ante la FGE en contra de quien resulte responsable, abriéndose la carpeta de investigación CI/AGS/15463/07-21, y quisieron hacerlo público en reconocimiento al trabajo de la Fiscalía que ha avanzado en su investigación, pues logró identificar el laboratorio de los medicamentos presuntamente apócrifos que le fueron suministrados al fallecido y que le fueron entregados, dicen, por la aseguradora con la que tenía el contrato de una fianza de Gastos Médicos.
En su denuncia dieron a conocer que los medicamentos presuntamente suministrados fueron Opdivo (Nivolumab) y Yervoy (ipilimumab) del laboratorio Bristol Myers Squibb, logrando saber ellos que su gerente en México es Sandra Lucía Ramírez Aterhortúa, y el gerente general doctor Giovanni Caforio, podrían ser llamados a declarar en torno a este caso.
Sobre el punto, el Fiscal Figueroa Ortega indicó que la investigación continúa y el primer paso es verificar mediante un examen si el medicamento suministrado realmente era para atender el cáncer del paciente y si realmente se trataba de un biológico, que no estuviera caduco y en el peor de los casos que fuera apócrifo.
Mientras tanto, se está solicitando la colaboración del laboratorio, con información documental y que indique si es que allí fue donde se vendió el medicamento al que se ha hecho referencia, y también verificar que fuera para el tratamiento en este caso, para el cáncer y si no estaba caduco de ser el caso.
Con eso se podrá dar respuesta a la familia o bien, aplicar la sanción a quien tenga que hacerse responsable, aunque es una cadena que debe ser investigada, no sólo el laboratorio del que salió el medicamento, sino también quien lo compró para luego ponerlo en manos de quien lo recibiría para suministrarlo, pero “partimos primero si era medicamento, si estaba vigente y si era idóneo para la persona con cáncer, como primer paso. Si ellos dicen que no vendieron el medicamento tendremos que seguir otra línea de investigación”.