René Urrutia De La Vega

Acabo de estar en una audiencia del Nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio en el bajío, en una de las ciudades más grandes de nuestro país y quiero platicarles esta experiencia para hacer luego algunas reflexiones en torno a ello.

El caso: lo que estaba programado para ser una audiencia intermedia o de preparación del juicio oral, terminó siendo un procedimiento abreviado que concluyó con sentencia condenatoria por el delito de robo calificado. Los hechos ocurrieron a mediados del año 2019 en donde cinco sujetos con armas de fuego se introdujeron a las cinco de la mañana a una casa habitación de una familia de clase alta, en un fraccionamiento de primer nivel por la barda posterior que a su vez es la barda perimetral del fraccionamiento, y entraron al domicilio en donde se encontraba una pareja de esposos y un hijo joven durmiendo en sus respectivas habitaciones. El comando, ataviado con vestimentas de color negro, cubiertos del rostro y, como ya lo mencioné, armados con pistolas cada uno de ellos, como si se tratase de un grupo de policías, estuvieron en el domicilio y mantuvieron amagados a sus moradores por espacio de aproximadamente tres horas, durante las cuales revisaron cada rincón del inmueble en busca de dinero y objetos valiosos, que evidentemente encontraron y se apoderaron de ellos acumulando una suma bastante considerable entre efectivo, joyas y demás objetos de valor, sin embargo, como sucede en estos casos, lo más lamentable de todo no es el quebranto o perjuicio patrimonial, sino la afectación emocional y psicológica derivada del uso de la violencia física y moral ejercida, este caso es uno de los peores escenarios de criminalidad y violencia que se pueden vivir en una familia, un evento de este tipo genera altos niveles de pánico y arrebata la tranquilidad a muchas personas, las secuelas psíquicas derivadas de la vivencia traumática son permanentes.

Pues bien, sucede que la reacción inmediatamente después de finalizado el suceso se dio por parte de uno de los integrantes de la familia que se armó de valor y seguramente de coraje, aprovechando que entre los objetos robados se encontraba un equipo electrónico con rastreo satelital y con ello se dio a la tarea de emprender una persecución que culminó con la detención de uno de los delincuentes (hoy puedo llamarlo así porque ya hay una sentencia que confirma esta calidad) y la recuperación de una pequeña parte de los objetos robados que se encontraba en su poder. Sí, hay que decirlo, esta detención se realizó con el apoyo de agentes de policía que acudieron en auxilio del ciudadano y cumplieron con su deber para lograr esa detención.

Lo que también hay que decir, y aquí viene el análisis y reflexión en torno al caso, es que después de más de un año y medio de duración del proceso penal para llegar finalmente a la celebración de una audiencia intermedia, habiendo una persona detenida y vinculada a proceso por esos hechos, el Sistema Penal no logró identificar a ningún otro de los partícipes ni recuperar el dinero hurtado ni objeto alguno además de los que se encontraron en poder del detenido, es decir, este asunto culminó con una sentencia condenatoria derivada de la detención en flagrancia de uno de los sujetos activos del delito, sin que las investigaciones que pudieron haber realizado las autoridades competentes hayan arrojado absolutamente ningún resultado. La sentencia que se obtuvo en procedimiento abreviado por el delito de robo, que además tuvo tres calificativas derivadas de la participación de más de dos personas en su perpetración, por el uso de violencia en las personas y por haberse realizado en el interior de una casa habitación, consistió en la imposición de una pena de 4 años de prisión y una multa de 50 días de unidad de medida y actualización (UMA), obteniendo el sentenciado la posibilidad de acogerse al beneficio de semilibertad.

¿Se trata de un caso en donde hubo justicia o en el que más bien sigue habiendo impunidad? Me lo pregunto porque veo un hecho criminal de dimensiones enormes, con afectación altamente significativa para una familia, pero también para una comunidad y una sociedad completa, en donde se condena a un solo sujeto de cinco que participaron y en donde termina obteniendo más beneficios él que las víctimas que no recuperaron sus pertenencias robadas en su totalidad, sólo una pequeña proporción de ellas y tampoco recuperarán jamás la tranquilidad ni la seguridad, sin contar las secuelas psicológicas que también son irremediables.

Lo que verdaderamente me preocupa es que en un caso como este, donde la detención de uno de los sujetos activos y la recuperación de una parte de los objetos pudieran haberse aprovechado como indicios altamente significativos para el desarrollo de una investigación científica y tecnológica, haya concluido después de tanto tiempo, exclusivamente con medios de prueba derivados de la detención flagrante del imputado por la acción inmediata del ciudadano y sin suficientes indicios para la identificación y desmantelamiento de una banda criminal sumamente peligrosa dedicada al robo de casas habitación con violencia.

Esto nos lleva a identificar un área de oportunidad extraordinariamente grande en materia de investigación criminal dentro de la procuración de justicia en nuestro país, en donde aún contándose con herramientas científicas, tecnológicas y metodológicas para realizar investigaciones de primer nivel, ello no ocurre en casos como este, que además es el caso en donde los afectados tuvieron el valor civil de denunciar, porque la mayoría de las veces no hay denuncia.

Dejo el caso para la reflexión, aclaro que no es el Sistema Procesal Penal Acusatorio en sí mismo el responsable de que haya impunidad como lo pretenden hacer ver, lo que sigue fallando es la operación del Sistema de Justicia Penal, que nuestro Gobierno llama Sistema Nacional de Seguridad Pública, que no es lo mismo, es éste el que no termina de encontrar rumbo ni dirección, que sigue quedándose estancado por la burocracia, la demagogia, la politiquería y algunos otros fenómenos que no permiten que avance, pues, en contraste, lo que sigue avanzando es la impunidad y la inseguridad.

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