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Agencia Reforma

BRUSELAS, Bélgica.-Las repercusiones de la guerra en Ucrania se ampliaron ayer cuando mercados europeos de energía fueron sacudidos por Rusia, que cumplió su amenaza de cortar el suministro de gas de Polonia y Bulgaria por negarse a pagarlo en rublos.
Los precios europeos del gas natural subieron hasta un 28 por ciento por la medida adoptada por el Kremlin.
Economistas alertaron que el Viejo Continente podría enfrentar una fuerte desaceleración del crecimiento si se extiende el corte de Gazprom, la compañía de gas estatal de Rusia, o si la Unión Europea (UE) impone un embargo sobre el combustible.
En respuesta a las amenazas cumplidas del Kremlin, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que el bloque se ha estado preparando para el fin del suministro ruso.
Pidió a las empresas que no cedan ante las demandas de Moscú de pagar el combustible en rublos, y no en dólares o euros como estipulan los contratos; ya que de hacerlo sería una violación total de las sanciones de la UE.
«El anuncio de Gazprom es otro intento de Rusia de usar el energético como instrumento de chantaje», subrayó Von der Leyen.
Señaló que trabaja con aliados para asegurar el suministro del combustible para los miembros afectados. Estados Unidos también señaló que ha estado en contacto con Polonia y Bulgaria.
«No sorprende que el Kremlin use combustibles fósiles para tratar de chantajearnos.
«Hoy, fracasó una vez más en su intento de sembrar la división entre los Estados miembros. La era del combustible fósil ruso en Europa está llegando a su fin», manifestó Von der Leyen.
Agregó que el bloque sancionará al petróleo ruso en futuras sanciones.
Tanto el Gobierno polaco como el búlgaro apuntaron que el corte tendrá poco impacto, en parte porque no es invierno.
En Polonia, donde la electricidad se genera en gran medida con carbón, no con gas, las autoridades trataron de calmar los temores públicos.
Por su parte, el Ministro de Energía búlgaro, Alexander Nikolov, prometió que el país «no negociará bajo presión y con la cabeza baja».
La mayoría de las naciones europeas se han opuesto públicamente a la exigencia rusa de pagar con rublos, pero se desconoce cuántas han tenido que tomar una decisión al respecto ya.
El próximo pago programado de Grecia a Gazprom vence el 25 de mayo, y el Gobierno griego deberá decidir entonces si aceptará o no la condición.
En ese sentido, el Kremlin advirtió ayer que detendrá los envíos de gas natural a otros clientes de la UE si se niegan a usar rublos.
Dmitry Peskov, el vocero del Presidente ruso, Vladimir Putin, manifestó que la negativa de cambiarse al rublo revela el deseo occidental de «castigar a Rusia a toda costa en detrimento de sus propios consumidores, contribuyentes y productores».

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