Marlen Hernández
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- La liberalización en la distribución de la turbosina en México, el combustible que usan los aviones, generará una reducción en los costos de las aerolíneas, y a su vez, en los precios de los boletos de avión, pero esto podría reflejarse hasta el mediano o largo plazo, coincidieron analistas.
“Nosotros vemos que tendrá un efecto positivo en el largo plazo, eventualmente al haber mayor competencia en la oferta de turbosina, implicaría una posible baja en el precio de la misma”, dijo Marco Montañez, analista del sector de Vector Casa de Bolsa.
“Pero no necesariamente en el corto y mediano plazo por la cuestión de la falta de infraestructura de almacenamiento y producción por parte de los nuevos oferentes”.
Por su parte, Mauricio Martínez Vallejo, analista de Grupo Bursátil Mexicano (GBM), coincidió en que la liberalización sería gradual y que aún esperan aspectos como la publicación de las tarifas por parte de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
“Hay que esperar a que la CRE publique la fórmula de precio máximo y a que comiencen a operar las otras empresas, pero yo creo que eso se vería hasta el otro año”, agregó Martínez Vallejo.
Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) tenía la exclusividad en la comercialización del combustible, no obstante, la reforma energética y la reciente derogación, el 21 de junio, del artículo 9 de la Ley de Aeropuertos, entre otros aspectos, permitirán la competencia para el abasto de este combustible.
El abastecimiento de turbosina representa casi el 30 por ciento de los gastos operativos de las aerolíneas, según cálculos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por sus siglas en inglés).
“Va a depender mucho del interés y del apetito de las empresas, principalmente extranjeras, por participar en el mercado nacional, pero tomaría, al menos, un par de años ver el efecto”, detalló Montañez.
Algunas compañías ya han externado su interés por entrar al mercado, como Gulf México y Air BP, mientras que VivaAerobus se encuentra en pláticas con posibles proveedores.
Anteriormente, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) emitió una opinión en la que consideró que la exclusividad de ASA afectaba las condiciones de suministro a precios competitivos en detrimento de aerolíneas y pasajeros.
Asimismo, resaltaba que nuestro País registra los precios de abastecimiento más caros de América Latina y el Caribe, especialmente los observados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y que el precio promedio de turbosina despachado en terminales mexicanas en los últimos cinco años fue de 2 pesos por litro más caro que en Estados Unidos.