Además de estar en riesgo de cierre el 25% de los colegios privados, las pérdidas que tendrán las papelerías y tiendas de uniformes serán enormes y la decisión de iniciar el ciclo escolar a distancia dejará una afectación inmaterial que debería anteponerse a la decisión simple de poner a los educandos frente a la televisión y con mínima retroalimentación.

El presidente de la Canaco, Humberto Martínez Guerra, manifestó que la idea del gobierno federal, seguida por el estatal, de volver a las clases a través de la televisión y en línea “nos dejan más inquietudes que tranquilidad, creo que va a tener un efecto que no será positivo”.

Se debería tomar en consideración que una de las cosas más importantes en la educación es la interacción del alumno con el maestro y con sus compañeros de aula, para un mejor aprendizaje, pues de esta manera es como mejor se resuelven dudas y se amplía la educación, “nunca será igual dejar sólo que el niño o joven se plante frente al televisor”.

Refirió que “si es posible la apertura de bares, restaurantes, ¿cómo es posible que no se pueda planear algo mejor para volver a las aulas?”, se tiene que ser más imaginativo, tal vez ampliar el horario para reducir el número de niños por aula, que fueran menos horas pero más interacción, pero no irse por la solución más simple como sólo ofrecer canales de televisión.

Hablar del riesgo de cierre de escuelas particulares también es un peso económico y de desempleo, pues muchos maestros bien preparados dejarán de prestar sus servicios ante la imposibilidad de subsistir de esos planteles, muchos de los cuales, hasta antes de la pandemia, habían demostrado mucha calidad educativa y operaban con éxito.

De entrada es difícil que la educación a distancia funcione, pues los padres de familia tienen que salir a trabajar, y si han perdido su empleo, salen a buscar qué llevar a casa, por lo que también es complicado pensar quién se hará cargo de atender las necesidades que tendrán los niños y jóvenes frente a la televisión o computadora, si es que ponen atención, “porque en casa hay muchos distractores que limitan el aprendizaje”.

Martínez Guerra lamentó que el Gobierno Federal actúe por ocurrencias y una vez más, “demuestra que no se están analizando los efectos secundarios que esto trae consigo”, y si bien los económicos serán lamentables, los de la preparación de los estudiantes serán notorios ante una deficiente obtención de conocimientos para un desarrollo de su vida, “no es necesario inventar el hilo negro, solo voltear a ver qué se hace en otros países y qué puede ser aplicable aquí, para dar soluciones”.