El cruce lento en la frontera norte está ocasionando graves problemas al transporte de carga, cuyas unidades están tardando entre nueve y doce horas para transitar hacia Estados Unidos, cuando el tiempo normal que les llevaba no pasaba de los noventa minutos.
Así lo señaló el presidente de la Cámara Nacional de Autotransporte de Carga, Roberto Díaz Ruiz, quien recalcó que la afectación no es mínima y tampoco exclusiva para esta industria, sino que representa un golpe a la relación comercial entre ambas naciones.
En ese sentido, recordó que el comercio internacional entre México y Estados Unidos representa más de 600 mil millones de dólares anuales, lo cual es una cantidad inimaginable de recursos y de distribución de la economía en todo el país.
Reiteró que el golpe es certero, pero puede ser peor en caso de que la administración Trump decida el cierre total, como ha amenazado y que afectaría a todo el país, sin dejar de lado a las industrias norteamericanas asentadas aquí y por supuesto a las relacionadas en lo comercial e industrial con México.
Expresó, sin embargo, su confianza de que los acuerdos se firmen y se cumplan, evitando que la afectación crezca y llegue tan lejos, sobre todo considerando que el presidente norteamericano “un día nos da una patada y al siguiente nos apapacha”.
Díaz Ruiz indicó que el nerviosismo es un hecho, pues en el ámbito nacional el llamado Triángulo Dorado del TLC, integrado por los estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y San Luis Potosí, tiene muchos intereses en juego.
“El resto del país, se vería también gravemente afectado y particularmente el programa fronterizo del presidente López Obrador que disminuyó IVA e ISR, entre otras medidas, correría el riesgo de venirse abajo”.
Igualmente, la ciudad fronteriza de Tijuana entraría en caos, pues es el punto por el que más personas cruzan todos los días en todo el mundo y ese tránsito entraría en nuevos esquemas difíciles de resolver.
Consideró finalmente que se tiene que usar toda la inteligencia del Gobierno mexicano para que el acuerdo se firme y respete; “tenemos que ser más inteligentes que ellos porque seríamos la parte más dañada”.