Claudia Salazar y Martha Martínez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Aunque la reforma para reducir de 48 a 40 horas a la semana la jornada laboral lleva lista dos semanas para ser votada en el Pleno de la Cámara de Diputados, su definición aún es incierta.
Morena ha recibido presiones del sector empresarial y recientemente, hasta del Presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras que la Oposición está a la espera de una definición para que la votación sea la próxima semana, la última del actual periodo de sesiones.
Si bien la bancada mayoritaria cuenta con apoyo de sindicatos, la Cámara baja ha recibido en las últimas horas presión de la cúpula empresarial para revisar y modificar el dictamen que reformaría la Constitución.
Las Cámaras empresariales exigen que la aplicación de la reforma sea gradual y advierten que sería otro golpe al sector productivo, luego del aumento al salario mínimo del 20 por ciento para el 2024 y la aplicación del aumento del periodo anual de vacaciones.
Apenas el 5 de diciembre, López Obrador dijo que aún faltaba discutir la propuesta y que sería conveniente esperar al siguiente periodo de sesiones, lo que prácticamente paró la posibilidad de que se discuta en los próximos días.
Propuesta inicialmente por la diputada de Morena Susana Prieto y luego secundada por Movimiento Ciudadano, el dictamen fue aprobado el 22 de noviembre por la Comisión de Puntos Constitucionales y estaba lista su aprobación en el Pleno, pero luego fue retirado y reenviado al grupo de trabajo tras las presiones del sector empresarial.
La reforma plantea reconocer en el artículo 123 de la Constitución el derecho de los mexicanos a una jornada laboral con dos días de descanso, en lugar de uno, lo que en automático reduce la jornada laboral de 48 a 40 horas a la semana.
La Junta de Coordinación Política hizo que el dictamen se regresara a la Comisión con el argumento de que se tomaran en cuenta las propuestas que surgieron en el parlamento abierto que se llevó a cabo durante cuatro semanas.
Este jueves la Comisión deberá tomar la decisión de si aplica un ajuste a la reforma y en qué sentido, si continúan con el análisis para que haya consenso y si se pospone indefinidamente la reforma.
La Cámara de Diputados concluye sesiones el miércoles próximo y la aprobación del dictamen requiere de mayoría calificada por ser reforma a la Constitución.
Aunque sea aprobada la próxima semana, todavía no sería una realidad.
En plena campaña presidencial, el dictamen tendría que ser discutido en el Senado hasta el periodo ordinario que inicia en febrero del 2024 y tendría que ser turnado luego a los congresos locales para su ratificación.
Para que sea válida se necesita además la aprobación de al menos 17 congresos estatales.
Ante la posibilidad de que el dictamen sea detenido, agrupaciones obreras exigen la aprobación de la reforma la próxima semana.

Nos hicieron mano de puerco: CTM
En la negociación para el aumento de 20 por ciento al salario mínimo, el Secretario del Trabajo, Marath Bolaños, le «hizo manita puerco» al sector obrero para destrabar el acuerdo, señaló ayer José Luis Carazo, representante de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).
En tono de broma, el dirigente dijo que finalmente se consiguió un buen acuerdo y el salario mínimo, como nunca, ha crecido durante la última administración.
«Nos envió usted a un extraordinario secretario del Trabajo. Déjeme comentarle que no cerrábamos la negociación y este hombre llegó a las 11 de la noche de ayer a la cena de la Conasami y en conjunto con nuestro preciado Luis ahora sí que hicieron manita de puerco a todos para que firmáramos este pacto», señaló en Palacio Nacional en representación del líder de la CTM, Carlos Aceves.
Con información de Rolando Herrera y Antonio Baranda.