Sergio Lozano García
Agencia Reforma

Monterrey, México.-La industria mexicana de bebidas está enfrentando un déficit en el abasto de envases y otros insumos, al tiempo que la demanda por sus productos se ha disparado, particularmente en los últimos meses en zonas de consumo como Monterrey, que ha resentido fuertes olas de calor.

¿Resultado? Hay desabasto de ciertas marcas, sabores y presentaciones de refrescos y cervezas en tiendas, restaurantes y bares.

Fuentes de la industria refresquera y cadenas comerciales reconocieron en Monterrey que el problema tiene al menos un mes y medio, pues aun cuando surten el inventario resulta insuficiente para mantenerlo.

«Hubo una ruptura de eslabones logísticos en la cadena de suministro y hay materias primas que son de importación o que vienen de plantas de distintas regiones de México o de países como China que demandan cada vez más PET o vidrio», expuso a Grupo REFORMA una de las fuentes.

Los datos más recientes del Inegi muestran que mientras los volúmenes de ventas de refrescos y cervezas crecieron en el primer cuatrimestre del 2022 en 4.1 y 4.9 por ciento anual, respectivamente, la producción se envases se estancó en el mismo lapso.

«Cuando no había suficientes latas, lo natural para los cerveceros era sustituirlas por botellas, pero se llegó a un punto de máximo consumo de botellas y los productores nacionales no tienen la capacidad (de aumentar sus proveedurías)», cita la agencia Bloomberg a un importador de malta de Alemania y Estados Unidos que conoce los procesos de la industria cervecera.

En un reportaje titulado «La culpable de la escasez de cerveza en México no es sólo la oferta, es también la demanda» señala que en comercios de la Ciudad de México se dejó de vender la «caguama» de Dos Equis, pues su botella verde oscura se volvió difícil de conseguir y luego también escasearon en las tiendas las cervezas XX Lager, Heineken e Indio en esa presentación.

De hecho, los datos de Inegi refieren que la producción de botellas para cerveza de más de 500 mililitros, correspondiente a las «caguamas», cayó 51 por ciento en los primeros cuatro meses de año en curso, respecto al periodo comparable del 2021.

En el lapso de referencia, la producción de envases de vidrio de todo tamaño para el líquido ambarino creció a un ritmo de sólo 2.4 por ciento anual, la mitad en que lo hizo la demanda de cerveza.

Respecto a refrescos, durante las últimas semanas, Grupo REFORMA observó desabasto en Monterrey en distintos establecimientos de Coca-Cola Light, agua mineral Topo Chico y otras bebidas carbonatadas en diferentes presentaciones.

«Es muy variante la demanda, pues en ocasiones dejamos de tener suficiente Coca-Cola Light en vidrio (de 350 mililitros), otras veces se acaba también la que viene en envase de PET de 600 mililitros, o las que se terminan son las de 2 litros o 2.5 litros», indicó un dependiente de un 7-Eleven

«Pero igual nos pasa con los refrescos de sabores: de repente ya no tenemos de manzana o de ponche, la escasez varía de un día para otro».

En restaurantes, bares, hoteles y salones de eventos del área metropolitana de Monterrey también refieren las escasez de refrescos, particularmente en botellas retornables.

«Estamos comprando más en botellas de plástico y buscando otras marcas para las bebidas preparadas para los clientes», dijo un mesero de un céntrico hotel.