Rolando Chacón
Agencia Reforma

SABINAS, Coahuila.- En cuestión de horas, una nueva inundación ingresó a los túneles de la mina El Pinabete, en Coahuila, donde se esperaba iniciar las labores de rescate de los 10 mineros que quedaron atrapados desde el 3 de agosto pasado.
El agua regresó a los niveles equivalentes a una semana de bombeo, lo que obligó a las autoridades a replantear la estrategia, lo cual tuvo un efecto negativo en el ánimo de más de 600 personas que trabajan en el sitio, además de los familiares de los mineros atrapados.
«El ánimo no es bueno, la noticia a todos nos impactó», afirmó ayer el Gobernador priista, Miguel Ángel Riquelme.
«Fueron muchos días de trabajo, muchas esperanzas de las familias; sin embargo, aquí estamos todos trabajando y la, prioridad sigue siendo el rescate», agregó.
Los equipos de voluntarios y elementos de los tres órdenes de Gobierno reportaron que cerca de las 4:00 horas del domingo, en el Pozo 4 había cerca de un metro de inundación, pero a las 8:00 horas la lectura llegó a cerca de los 13 metros.
En el Pozo 2, donde jueves y viernes ingresaron rescatistas para retirar escombros, el sábado tenía unos 70 centímetros de agua, pero la mañana de ayer amaneció con 12.9 metros.
La Coordinación Nacional de Protección Civil informó que la situación obligó a trazar un nuevo plan de acción.
«Especialistas del Servicio Geológico Mexicano de la Secretaría de Economía y de la empresa Minosa diseñan una estrategia para evitar que sigan aumentando, y generar condiciones para rescatar a los mineros», indicó.
El Gobernador Riquelme adelantó que hoy llegará equipo nuevo para continuar la extracción de agua, ahora desde la vecina mina Conchas Norte, desde donde se presume entra agua a los túneles de la mina El Pinabete.
«Mañana se trae un equipo especial para medir exactamente cuál es el punto de entrada y de ahí se va a derivar la nueva estrategia, pero se van a hacer otros trabajos en la mina Conchas Norte», explicó.
Riquelme dijo que también se toma en consideración que en el área existen veneros subterráneos que con las lluvias se recargan y afectan el flujo de agua hacia el interior de la mina.
«Hay ahorita ocho barrenos, siete con bombas y se sigue extrayendo buen volumen, sin embargo, lo que nos indicó hoy el comportamiento es que está entrando una gran cantidad de agua», precisó el priista.