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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-A pesar de que España es la segunda fuente de inversión extranjera en México, luego de Estados Unidos, las puertas de Palacio Nacional no han estado del todo abiertas para recibir a los empresarios de ese país.
Entre finales de mayo y principios de julio, el Presidente Andrés Manuel López Obrador encabezó una serie de reuniones con representantes de 16 empresas norteamericanas, que han invertido en México o que están interesados en hacerlo.
La presencia de los CEO y otros ejecutivos fue notoria en las oficinas presidenciales, ya que siempre estuvieron acompañados por el Embajador norteamericano Ken Salazar.
En contraste, pocos empresarios españoles han llegado hasta el despacho de López Obrador, quien solo menciona a las compañías de esa nación cuando las pone como ejemplo de corrupción, conflicto de interés, tráfico de influencias, contratos abusivos o prácticas fraudulentas.
De acuerdo con la Cámara Española de Comercio (Camescom), en 2021, las empresas de ese país invirtieron unos 76 mil millones de dólares en México. Además, 6 mil 500 compañías operan en territorio nacional.
A pesar de la importancia económica y de los históricos vínculos entre ambos países, en febrero de este año, el Presidente declaró «una pausa» en la relación entre el Gobierno de México y la iniciativa privada española.
«Ahora no es buena la relación. Nos va a convenir a los mexicanos y a los españoles hacer una pausa. Era un contubernio arriba, en la cúpula de los Gobiernos de México y España, tres sexenios seguidos. México llevaba la peor parte», acusó entonces.
«Vamos a darnos tiempo para respetarnos y no nos vean como tierra de conquista; sí queremos tener relaciones con los gobiernos de todo el mundo, pero no queremos que nos roben».
López Obrador ha utilizado sus conferencias matutinas para arremeter contra empresas del sector energético como Iberdrola y Repsol, pero también contra otras, como la constructora OHL o medios de comunicación, como el periódico El País.
Él mismo reveló que, en septiembre de 2020, recibió a directivos de Iberdrola, para ofrecerles una revisión de los contratos firmados con Gobiernos anteriores.
Sin embargo, dijo, aprovechó el encuentro para reprochar a los ejecutivos el haber ofendido al pueblo mexicano con la contratación del ex Presidente Felipe Calderón como su consejero.
«Esto es una ofensa para el pueblo de México, puede ser legal, pero es completamente inmoral», soltó.

¿Con la banca sí?
Ana Botín, presidenta de Santander, sí ha sido recibida por López Obrador y en mucho mejores términos.
A pesar de las tensiones, la banquera se ha reunido con el tabasqueño en cuatro ocasiones, la primera fue en octubre de 2018, cuando aún era Presidente electo.
Después, sostuvo conversaciones con el Mandatario en abril y noviembre de 2019 y, recientemente, en abril de este año.
«Llevamos muy buena relación con Ana Botín», ha dicho el Presidente.
Apenas el 30 de mayo, Héctor Grisi, director de Santander México, acudió a Palacio Nacional, acompañado de abogados cercanos al Mandatario, como Javier Quijano.
En junio de 2019, López Obrador se reunió con Carlos Torres Vila, presidente global de BBVA.
Según el Mandatario, el banquero informó sobre la inversión por 3 mil millones de dólares que la institución financiera haría en el País a lo largo de este sexenio.