“A altas horas del domingo fuimos informados que múltiples miembros de la organización de los Baltimore Ravens dieron positivo por COVID-19 y esos individuos fueron colocados de inmediato en cuarentena. Hemos iniciado el proceso de rastreo por contacto y durante ese proceso nuestras instalaciones permanecerán cerradas con todas las actividades del equipo pasando a ser virtuales. Seguiremos trabajando de cerca con la NFL y su equipo médico”. Este fue el comunicado con el que iniciaron este lunes los Ravens que fueron los primeros en anunciar un nuevo brote en su equipo.
Más tarde se daría a conocer que dos de sus corredores dieron positivos. Tanto Mark Ingram como JK Dobbins fueron colocados en la lista de reservas y están descartados para el partido del jueves por la noche ante Pittsburgh, mientras que Brandon Williams está en duda al tener un contacto cercano. Todo indica que el partido del jueves no está en riesgo, pero en las próximas horas se dará a conocer un status oficial esperando que no haya más jugadores positivos en Baltimore.
Otro frente que se vio afectado fue el de Minnesota que anunció que su receptor estrella Adam Thielen fue colocado en la lista de COVID-19 por un contacto cercano que dio positivo. El equipo estará atento a los siguientes días para conocer si el receptor puede ser activado para el fin de semana. Thielen es la mejor arma ofensiva que tienen los Vikings que tras su caída ante Dallas bajaron las esperanzas de postemporada. Por el momento, son los únicos casos que se han dado y la tensión ha subido en la NFL, ya que si se tienen que suspender partidos al tener ya poco margen de maniobra con el calendario tendrían que ir cambiando los planes de postemporada.