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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Las señales de una posible recesión económica tiraron los mercados petrolero y accionarios.
El Brent del Mar del Norte perdió ayer 10.73 dólares, o 9.45 por ciento, para cerrar en 102.77 dólares el barril.
Mientras, el West Texas Intermediate (WTI) se hundió 8.93 dólares, es decir, 8.24 por ciento, a 99.50 dólares el barril.
Ambos referenciales registraron su mayor declive porcentual diario desde el 9 de marzo y golpearon las acciones de las principales compañías de petróleo y gas.
Los precios tocaron sus mínimos desde finales de abril.
«Estamos siendo aplastados y la única forma de explicarlo es el miedo a la recesión», afirmó Robert Yawger, director de futuros energéticos de Mizuho.
Citigroup advirtió que el crudo podría desplomarse a 65 dólares por barril hacia fines de este año y caer a 45 dólares para fines de 2023 si ocurre una recesión que detenga la demanda.
Los mercados de valores también resintieron el miedo a la recesión.
En México, el índice S&P/BMV IPC de la BMV cayó 1.11 por ciento a 47 mil 503.22 unidades; en EU, el Dow Jones cayó 0.42 por ciento, aunque el S&P500 y el Nasdaq avanzaron 0.16 y 1.75 por ciento.
En Europa, el FTSE 100 de Londres, el DAX de Alemania y el CAC 40 de Francia cerraron con caídas de 2.86, 2.91 y 2.68 por ciento, respectivamente.
Mientras, el dólar al menudeo ganó 22 centavos y cerró en 21.06 pesos. Al mayoreo subió 27.68 centavos y cerró en 20.5768 pesos.
Analistas de Banorte señalaron que hay preocupación de los inversionistas sobre una posible recesión global, asimilando un ciclo monetario más restrictivo para frenar la inflación.
En China, Shanghai dijo que comenzaría nuevas rondas de pruebas masivas de Covid-19 a sus 25 millones de residentes, reavivando las preocupaciones sobre posibles cuarentenas.
En la zona euro, datos mostraron que el crecimiento empresarial se ralentizó más el mes pasado, y los indicadores sugieren que podría entrar en una caída este trimestre.
En el mercado de dinero hubo un acontecimiento que augura una ralentización de la economía que podría desembocar en una recesión.
El rendimiento del bono a dos años llegó a 2.79 por ciento, superior al de 10 años, que fue de 2.78 por ciento.
Normalmente los documentos de mayor duración mantienen una tasa superior a los de corto plazo.
La inversión en el diferencial de la curva de rendimiento del mercado de deuda es una señal de advertencia, pues indica una ralentización en los préstamos y por consecuencia en la actividad económica.
Con información de Adriana Arcos y Ernesto Sarabia